Resumen
En agosto de 2010, con motivo de la exhumación de una fosa común en el paraje de La Pedraja (Burgos), un testigo hará emerger a pie de fosa la figura de un maestro asesinado en julio de 1936 diciendo “Aquí está enterrado el maestro de mi pueblo”. El maestro era catalán y se llamaba Antoni Benaiges.
Durante esa semana de agosto de 2010 entre el equipo de exhumación se encontraba un fotógrafo catalán documentando aquellos trabajos. A partir de ese momento el documentalista inició un trabajo de recuperación de la memoria de ese maestro. Un ensayo, una novela, una exposición fotográfica y un documental son el resultado de su proyecto cooperativo llamado ‘Desenterrando el silencio’.
Ahora 11 años después de esa exhumación otro compañero investigador hace un artículo acusándolo de crear falacias de manera interesada, con el objetivo de obtener beneficios que no merece. Este trabajo presenta el pliego de descargo en mi defensa, ya que ese fotógrafo soy yo, Sergi Bernal.
Palabras clave
Maestro, Escuela, fosas comunes, 1936, La Pedraja, La Machacadora, represión, memoria, Segunda República, Pedagogía, Freinet, Antoni Benaiges Nogués, Falange Española, franquismo, Franco, Imprenta, Bañuelos de Bureba, Briviesca, Mont-roig del Campo.
Autor y fecha del artículo
Sergi Bernal, a 28 de diciembre de 2021.
Introducción
En Catalunya decimos que 'Si no vols pols, no vagis a l’era’ (Si no quieres polvo, no vayas a la era). La cultura catalana está llena de dichos excepcionales que resumen de forma breve y brillante conductas y condiciones humanas. En esta ocasión, lamentablemente, me veo obligado a hacerme mío este dicho.
La verdad es que inicialmente no tenía pensado responder. Cuando haces trabajos de memoria, de vez en cuando, recibes ataques en las redes y como dice el dicho: ‘No hay mayor desprecio que no hacer aprecio’, pero después de considerarlo veo que éste es diferente al tratarse de un ataque personal de naturaleza muy elaborada y en la que puede observarse una intención manifiesta de desprestigio público. Por eso he decidido defenderme, porque la acusación afecta también a terceros que, desgraciadamente, ya no se pueden defender.
Y aquí me veo, redactando un pliego de descargo como éste que con estas líneas inicio, teniendo que ir a “la era” para justificar todo un gran proyecto al que he dedicado los últimos diez años de mi vida personal: la recuperación de la memoria del maestro Antoni Benaiges i Nogués. El motivo: la acusación gratuita en forma de artículo de un compañero en la pesquisa y en la investigación de la vida del maestro en este mismo medio y en otro, Ressò mont-rogenc, del municipio de Mont-roig del Camp, ambos en el mes de octubre de 2021.
Lo que debería haber sido un debate sereno, privado y enriquecedor con un objetivo último en común (divulgación de la vida y obra del maestro) se ha convertido en un conjunto de acusaciones ad hominem, nada constructivo, impropio de textos pretendidamente rigurosos, escritos por personas letradas.
Al contrario de lo que se ha hecho conmigo, expondré mi defensa sólo a partir de la certeza que me otorga la plena confianza en las fuentes consultadas a lo largo de tantos años, evitando caer en el desprestigio público de quien no las comparte. No es mi estilo echar por tierra el trabajo y el esfuerzo de otros y sobre todo si tienen que ver con la figura del maestro Benaiges; siempre es de agradecer que otras personas divulguen su memoria.
Hace unas semanas, en octubre, un compañero en la investigación y en la amistad me alertaba de la presencia de un artículo en la red relacionado con el maestro Benaiges llamado Antoni Benaiges Nogués: Un maestro Mont-rogenc asesinado el 19 de julio de 1936 en Briviesca (Burgos) redactado por el investigador Josep Miquel Martí Rom. Este artículo, que entiendo debía ser un ejercicio de divulgación de la memoria del maestro, se convirtió -para mi sorpresa- en un ataque personal hacia mi labor como investigador y divulgador, así como hacia mis fuentes de información (personas que entrevisté y que hoy ya no están). El autor de manera poco sutil me acusaba de crear falacias en torno a esta historia de manera interesada, con el objetivo de obtener beneficios que no me corresponderían.
En el artículo en cuestión aparecen afirmaciones tan irrespetuosas y ofensivas como las siguientes:
“Aquel fotógrafo Sergi Bernal tomando fotografías durante la excavación de La Pedraja se topó con la posibilidad de que aquel maestro de Bañuelos pudiera estar enterrado allí. La historia era interesante, un maestro catalán asesinado en Burgos en los primeros días del golpe de estado fascista. Era una oportunidad para difundir, sobradamente, las fotografías. En periodismo dicen, irónicamente, que la realidad no te derrumbe una buena historia. [...] Algunos hemos intentado difundir su figura desinteresadamente, pero para otro Antonio Benaiges Nogués ha sido un vehículo para sus intereses. [...] José Antonio Abella sabe reconocer las fuentes primigenias (no como otros)“. [1]
De esta forma, como apuntaba en las primeras líneas de este artículo, también soy acusado por el autor del artículo de crear falacias sostenidas en el tiempo en relación con el lugar y fecha de la muerte del maestro Benaiges (dentro del apartado “Crónica de la persistente falacia que Benaiges fue asesinado el 25 de julio y que está en la Fosa de La Pedraja”), ignorando por completo con esta acusación que mis fuentes no son, ni mucho menos, fábulas o leyendas de tradición oral, sino información emergida de archivos, hemerotecas y entrevistas a personas cercanas al maestro (familiares, personas que lo conocieron y antiguos alumnos), tal y como expondré a continuación y a modo de recordatorio.
La Pedraja. De la fosa a la escuela.
La figura del maestro Benaiges emergió a pie de la fosa de La Pedraja (en la provincia de Burgos y en el término municipal de Villafranca Montes de Oca) en agosto de 2010, no porque me lo inventara yo; de hecho, yo todavía no sabía de su existencia. Pero vayamos por partes:
Llevo años trabajando con el documental social mediante la fotografía. Había estado en campos de refugiados saharauis en el desierto argelino, había trabajado con minorías étnicas en la región china de Guizhou, con Amical Mauthausen los deportados del campo de Buchenwald o siguiendo el drama de los desahuciados en el Área de Barcelona. Sin embargo, en 2010 surgió dentro de mí la necesidad de hablar de la injusticia de las fosas del silencio en el Estado español y del duelo, nunca hecho, de los familiares de los desaparecidos durante la Guerra civil española. Hay que decir que, afortunadamente, no me gano la vida con la fotografía ni con el documental. Los trabajos, tanto los de la recuperación de la memoria, como los del pueblo saharaui, por ejemplo, son para mí puro activismo.
Desde la creación del Memorial Democràtic en 2007, órgano de la Generalitat de Catalunya, esperaba el anuncio de la apertura de una fosa en la comarca del Pallars Sobirà, Cataluña, concretamente la fosa del Hostal de Aidí. Quería colaborar en la recuperación de los 8 desaparecidos junto con la Natividad Ginesta y Ribó, de 17 años, violada y asesinada por militares y falangistas, pero esa fosa aún hoy no se ha abierto. Buscando otras fosas, de forma voluntaria, el destino quiso llevarme a las fosas de La Pedraja, en la provincia de Burgos. Quería hablar de las fosas y de personas republicanas asesinadas por sus ideas políticas en una zona en la que no había habido frente de guerra ni represalias por parte de republicanos. Quería aportar mi granito de arena en la dignificación de aquellas personas que no conocía, pero que era necesario denunciar su injusto final. Habían sido asesinados por un cruel régimen que no dejaba a los familiares ni recoger a sus muertos, además con la imposición del olvido de todo aquello por parte del Estado, éste ya democrático, que lo condenaba todo a la desmemoria. Personas que no habían tenido el derecho de un entierro digno ni una lápida que recogiera su último grito, el de su nombre, personas a las que habían intentado borrar su existencia enterrándolas en una fosa común.
Durante la semana que acompañé a los familiares de los desaparecidos, a los forenses y arqueólogos en La Pedraja, mi labor fue la de documentar y grabar entrevistas a familiares y retratar las fases de la exhumación. Supe de la existencia del maestro catalán Antoni Benaiges gracias a una familiar de un desaparecido que me alertaba de dos importantes hechos: por un lado, afirmaba que “un paisano tuyo está en la fosa”, según le dijo Antonio García , vecino del pueblo de Bañuelos de Bureba (provincia de Burgos) quien se había desplazado a pie de fosa para decir que allí estaba enterrado el maestro de su pueblo. Por otra parte, esa misma tarde, el presidente de la “Agrupación de personas asesinadas en los montes de La Pedraja” recibía una llamada de Jaume Aragonès Benaiges, familiar del maestro y también investigador en la recuperación de la memoria de su tío-abuelo. Éste, tras ver la noticia de la exhumación de La Pedraja en televisión, llamaba para informar de que tenía constancia de que su familiar había sido enterrado en esas montañas.
Y allí, con ese testimonio y aquella llamada por parte de un familiar, aquella montaña de 105 esqueletos de asesinados, de aquella primera exhumación, nos catapultó a todos hacia la Escuela Nacional Mixta de Bañuelos de Bureba, tejiendo una telaraña que relacionaba la familia de Mont-roig del Camp con la fosa y ésta con la escuela, haciendo aflorar una historia, indisociable, de Educación y de Memoria.
Informe de la Sociedad de Ciencia Aranzadi que recoge el testimonio que indica que el maestro Benaiges podría estar en esa fosa.
La noticia que abría la posibilidad de que en esa gran fosa pudiera estar enterrado un maestro catalán, junto con el primer hallazgo sobre él que hice días después en Internet; un artículo mexicano que por su emotividad me ligó a la historia de ese hombre, provocando que iniciara una obsesiva investigación para reconstruir la vida de este maestro de Mont-roig del Camp.
Inicié la investigación entrevistando a familiares, ex-alumnos del pueblo de Burgos, personas que lo habían conocido, recopilando un archivo disperso de revistas de educación de los años 30, trabajos ya publicados, artículos en prensa y otras fuentes archivísticas. La recuperación de la memoria de Benaiges me llevó, incluso, a San Andrés Tuxtla (Estado de Veracruz, México) haciendo miles de kilómetros en la búsqueda y creando, así, un fondo documental propio que todavía hoy, 11 años después, sigue creciendo y se utiliza para proyectos divulgativos presentes y que me anima y me lleva hacia vías de investigación aparcadas inicialmente. Fondo archivístico que está a disposición de aquellos que quieran divulgar su memoria de forma respetuosa.
Centrémonos, sin embargo, en una de las cuestiones donde se fundamenta la acusación de crear falacias: La Pedraja como posible lugar de entierro del maestro catalán. Hay que decir que en este punto he contado y confiado siempre, para creer que así fuera y defenderlo, en el hecho coincidente de que, ya desde un buen principio y mucho antes de que yo iniciara mi investigación, tanto la familia de Antoni como los vecinos del pueblo de Bañuelos de Bureba, donde el maestro Benaiges había ejercido, situaban el lugar de entierro “en los montes de La Pedraja”.
Mientras los vecinos del pueblo habían obtenido esta información por la proximidad temporal y espacial a los hechos; la familia la había obtenido a partir de un recorte de diario que llegó a ellos a finales de 1936, donde se informaba del asesinato del maestro.
Pero, sin duda, uno de los datos más valiosos y con mayor validez en esta historia -desde el punto de vista de los historiadores- al tratarse de una fuente documental publicada en prensa de época, una fuente primaria [2] y que confirmaría de nuevo el lugar de inhumación, es un documento publicado en el Boletín de defensa local de Vilanova y La Geltrú el 10 de noviembre de 1936 y titulado “Barbàrie feixista” que se conserva en el Archivo Comarcal del Garraf, en Vilanova y la Geltrú. En él, Demetrio Saez -el firmante-, confirma el asesinato del maestro y poniendo fecha y lugar a los hechos:
Barbarie Fascista, publicación de la carta de Demetrio Saez, vecino de Bañuelos y amigo del maestro Benaiges, comunicando su asesinato. Boletín del Comité de Defensa Local, Vilanova y la Geltrú, noviembre 1936.
Para que esta carta llegara a Vilanova y la Geltrú, Demetrio Saez tuvo que desertar de las tropas franquistas -donde la pena por deserción fue la condena a muerte- para pasarse a las filas republicanas y ya desde la zona roja enviar la carta al anterior destino del maestro: la Escuela Graduada de niños de Vilanova y la Geltrú, para explicar dónde estaba Antoni.
La carta de Demetrio es categórica. Podría estar equivocado -desconocemos sus fuentes- y nadie tiene la verdad absoluta, pero goza de ser un testimonio muy cercano en el tiempo a los sucesos recogidos y, por tanto, ausente de la degradación o alteración de la información que incorpora, irremediablemente, el paso del tiempo.
-¿Por qué Demetrio debería inventarse unos datos tan concretos dirigidos a la familia más directa, cómo sería la madre y los hermanos? Carta, que tenía como objetivo tanto la propia noticia, transmitir el terrible suceso del asesinato del maestro, como la recuperación de su cuerpo por parte de la familia “cuando cese el Movimiento.”
El pueblo de Bañuelos de Bureba
Ese mismo año 2010 visité el pueblo de Bañuelos de Bureba con el objetivo de entrevistar a los ex-alumnos del maestro y de otras personas que lo habían conocido. El destino final del maestro era común en voz de todos ellos; tanto Eladio Díez, como su hermano Severino (alumnos de Benaiges) ponían el destino final de Benaiges, sin vacilación o dubitación alguna, en la fosa de La Pedraja. Del mismo modo, Jesús Carranza y su hermano Luís, afirmaban lo mismo.
En este punto del relato se me hace inevitable lanzar al aire unas reflexiones:
-¿Es posible que todo un pueblo vaya errado en el destino final de su maestro asesinado?
-¿Germina la falacia sólo transcribiendo lo que tantos testigos han verbalizado?
-¿O al transcribir lo que dice un documento de época?
Para poder defender mis tesis cuento con fuentes directas: entrevistas hechas a las personas vivas que conocieron al maestro y documentos de época publicados, y que ahora son consultables por todos en las redes.
Otros investigadores de la figura del maestro, sin embargo, manifiestan contar también con datos fehacientes -o esto decía en su artículo el Sr. Rom-, provenientes de fuentes primigenias, que aportan informaciones, si no contradictorias, sí, discordantes a las defendidas en mis investigaciones, como sería la localización final de los restos del maestro y la fecha de la ejecución, eso sí, todos coincidimos en que el maestro fue asesinado y enterrado en una fosa común.
Desde mi punto de vista, una fuente primigenia sería aquella proveniente de una entrevista grabada a los protagonistas directos de los hechos o una carta o diario personal -a modo de confesión- por parte del verdugo o del responsable directo de su ejecución o un testigo presencial. Ninguna de las fuentes que tenemos es una fuente primaria y siempre será una duda saber cómo consiguió la información el Sr. Demetrio Saez. Pero por su rotundidad no parece emanar de los rumores.
Hay que decir, y no es para crear desánimo en los escépticos, que la historia del maestro que prometió el mar estará siempre vinculada a la fosa de La Pedraja, ¡siempre! Y no sólo por mis trabajos divulgativos, sino por el testimonio de que en 2010 a pie de fosa afirmó que allí estaba el maestro de su pueblo, por la fundamental carta de Demetrio, por el relato de la familia Benaiges (grabado en julio de 2021), así como por los muchos entrevistados, hoy difuntos, que aseveraron siempre que el destino final del maestro fue La Pedraja, tal y como queda recogido en los testimonios sonoros -audios- que resultaron de las entrevistas grabadas por mí ese mismo año y que están a disposición de todos aquellos/as que las quieran escuchar. En los últimos años he utilizado mi blog “Desenterrando el silencio” como espacio para socializar información del proyecto de investigación, los cuadernos elaborados por la escuela del maestro Benaiges, la de Vilanova y la Geltrú como la de Bañuelos de Bureba y documentación variada, como el expediente de depuración. Con el objetivo de difundir su memoria.
Sustento siempre mis hipótesis en testimonios y fuentes directas documentadas a lo largo de más de una década. Considero la existencia de otras hipótesis como una oportunidad de llegar al objetivo común, que es la reconstrucción de la historia y destino del maestro Antoni Benaiges y de recuperación de su mensaje y sentido en nuestro pasado reciente.
La verdad absoluta no la tengo ni yo ni ninguno de los otros investigadores, mal que les pueda pesar, esa verdad la comunicará, si la vida nos da esa oportunidad, el hallazgo de los restos del maestro gracias a la identificación por el ADN; y hasta ahora solo tenemos los restos de la Pedraja, hasta entonces, es necesario trabajar juntos y sumar esfuerzos -no restar- en conseguirlo, evitando competiciones absurdas de quien fue el primero en hablar del maestro o para ver quién es el alumno más avanzado en la colección de verdades absolutas.

Momento en que el forense Paco Etxeberria recoge tejido a Jaume Roige Benaiges, sobrino del maestro para extraer el ADN y poder encontrar los restos de Antoni Benaiges que exhumaron de La Pedraja. Barcelona. Sergi Bernal. 2011.
Placas de homenaje a un represaliado en su localidad, Mont-roig del Camp.
En el artículo del Sr. Rom y que es objeto de mi análisis se hace referencia también a dos placas instaladas en Mont-roig del Camp. La primera de ellas fue colocada en el año 2013 y la segunda, en forma de atril, fue instalada este pasado mes de julio del año 2021, ambas en la casa natal del maestro.

Atril instalado por el Memorial Democràtic y que se integrará en la red de Espacios de Memoria, en julio de 2021.
En ambas placas tuve el placer de participar en la redacción del texto y diseño de la placa. Pero, desgraciadamente, según el autor del artículo constan informaciones erróneas, cómo sería la fecha y lugar de muerte del maestro, es decir, el 25 de julio de 1936 y La Pedraja, respectivamente. Aquí cabe señalar que el texto de ambas placas fue consensuado por la propia familia Benaiges, quien dio el visto bueno al dar por correctos estos datos. Ahora, además, el autor considera que la placa es indigna diciendo: “A més, era una poc lluïda placa, indigne del mestre mont-rogenc.”
Yo viví y retraté ese momento en 2013, el momento en que inauguramos la primera placa en su pueblo natal y sólo puedo decir, que fue un momento de alegría para todos, sobre todo para los Benaiges. Un acto de memoria viva necesario para la familia. Lamentablemente, otros sólo ven una simple placa llena de defectos, cuando significa el retorno, muchos años después, del maestro a su pueblo natal; la crítica destructiva es siempre gratuita.

Los sobrinos del maestro Benaiges y el que fue el alcalde de Mont-roig del Camp, el Sr. Ferran Pellicer en la inauguración de la primera placa. Sergi Bernal. 2013.

La Machacadora
Tuve la suerte de entrevistar al Sr. R.M., hijo de un militante socialista asesinado en La Pedraja. No voy a poner su nombre por respeto hacia él y a su familia. Murió hace unos años, es una de las personas, que con su memoria, más contribuyó en las exhumaciones de las fosas de la Pedraja y además es la que más ha trabajado en recoger (en forma de listado) todos los nombres de las personas desaparecidas y asesinadas en su ciudad, Briviesca. Gran parte de los nombres de víctimas que conocemos hoy en día son gracias a él.
Lo conocí en 2010 durante la primera campaña de exhumaciones de la fosa de La Pedraja. Buscaba los restos de su padre, asesinado en 1936. Durante los seis o siete días en que se llevó a cabo aquella excavación estuvo presente todos los días. Más adelante le pude saludar durante los muchos homenajes a los desaparecidos a los que asistí en los montes de La Pedraja todos los primeros de noviembre desde aquel 2010. En todas aquellas ocasiones pude hablar con él y pude entrevistarle, tanto en su domicilio (en dos ocasiones), como otra vez más a pie de fosa, en 2011 (entrevista que recogería el documental El Retratista). Mostraré la información recopilada sin realizar ningún juicio de valor, sólo expondré los datos que, en aquellos momentos, recogí.
Durante una de estas entrevistas [3], en concreto la que le pude hacer en Briviesca en fecha 30 de diciembre del año 2010, y de la que conservo el testimonio sonoro, me habló de la existencia de un lugar llamado La Machacadora, donde decía podría haber sido asesinado el maestro Benaiges. Se abría así una nueva hipótesis sobre el lugar de ejecución del maestro y que sería abrazada y defendida por algunos autores en sus teorías sobre el final del maestro de Mont-roig del Camp.
Decía:
“Y yo creo que no fue el día 25, (refiriéndose a la carta de Demetrio Saez) que fue lo más, lo más el 21 o el 22 cuando le asesinan. Y tampoco fue en La Pedraja, porque en La Pedraja no se había llevado a nadie todavía y el runrún de la gente opina que le asesinaron aquí en un paraje que se llamaba La Machacadora. La Machacadora ¿por qué? porque cuando mi padre fue contratista de obras públicas instaló allí una machacadora de piedra caliza para las carreteras, porque si no se tenía que picar a fuerza de martillos pilones, se ponían unas gafas de rejilla los operarios,... y por eso le llamaban La Machacadora. ¿Pero qué es cierto? no lo sé, porque no lo sé, parecen ser rumores. Pero La Pedraja…me parece que fue casi imposible porque allí no empezaron a llevar hasta el mes de agosto, primeros de agosto, creo...”
En algún momento de la entrevista pregunté: ”-Cuando usted va a ver a su padre el 20 de julio, ¿qué le dice?”- Respuesta: “Pues no lo sé, por que yo no hablé con él, habló mi madre, porque yo era un chiquillo, me quedé allí en la puerta y no sé, no sé lo que hablarían. Tampoco mi madre me dijo nada. Para mi que le asesinaron, yo creo, que al día siguiente. Al día siguiente vamos a llevar otra vez la comida, a mi, eso sí, me dejaban pasar para darle el paquete comida.”
En otro momento de la entrevista añadía:
“Lo podrían haber llevado a La Pedraja es posible pero en 25 no, antes, al día siguiente o a los dos días. Para mí que le asesinaron al día siguiente. En la prisión, al día siguiente de que se lo hicieron (el asesinato), mi padre me dice: -A don Antonio le sacaron y no sabemos dónde le han llevado.- Le tenían una terrible inquina, ¿por qué? porque era un buen hombre, simplemente buen hombre, de ideas era socialista. En el pueblo de Bañuelos la mitad del pueblo estaba contra él. Organizaba un baile, donde bailaban niños y niñas y eso no gustaba a la gente.”
Se trata de un testimonio muy importante, puesto que da información de la reclusión de forma directa. Es cierto que su testimonio entra en contradicción con el escrito de Demetrio, ya que uno señala el día 25 como fecha del asesinato y el otro lo sitúa en días anteriores. Además, el testimonio de R.M. también entra en contradicción con aquellos que hablan, con rotundidad, del día 19 de julio. En la entrevista registrada en 2010 nunca refirió que el maestro fuera asesinado el 19 de julio, como tampoco me dijo que tuviera unas memorias escritas, que ahora recupera el trabajo del sr. Abella4. Más adelante transcribiré una parte de estas memorias, concretamente, aquella que habla de la desaparición del maestro Benaiges.
Durante aquel encuentro el sr. R.M. aportó documentos pero nunca estas memorias que ahora se recuperan, lo que me hace pensar que estos datos se recogen posteriormente a mi entrevista de 2010. Concretamente, esta grabación la hice llegar al señor Abella, antes de que publicara su libro.
Para dar luz sobre los claroscuros de su paso por la cárcel, en los últimos años he buscado, sin éxito, un registro de entradas y salidas de aquella pequeña prisión e, incluso, la posibilidad de entrevistar a la familia del funcionario de prisiones, Lázaro Varela, trabajador municipal, que gestionaba la cárcel de Briviesca. Pero es cierto que el mismo silencio del maestro habla, paradójicamente, por sí solo: El maestro fue asesinado y posteriormente le hicieron desaparecer, metiéndole, en un agujero que después taparían con tierra. Dato coincidente en todos los trabajos de investigación realizados.
Otro dato es la llamada que hace Jaume Aragonès, familiar del maestro, a finales de agosto de 2010 y que antes indicaba. Había llamado al representante de la Agrupación de familiares que habían promovido aquella exhumación, después de ver la noticia de la fosa en televisión. Aquella llamada hizo que acabara hablando con el Sr. R.M. para comunicarle que la familia Benaiges tenía constancia de que Antoni estaba en la fosa de La Pedraja. Según refiere el propio Jaume, a él no se le dijo nada relativo de La Machacadora. De aquí que meses más tarde, Jaume Roige i Benaiges, otro familiar del maestro se sometiera a una extracción de ADN de su tejido bucal para llegar a identificarlo con alguno de los restos exhumados en La Pedraja.
Un año después, el 25 de octubre de 2011 para ser más exactos, la familia de R.M. me hizo llegar una lista con los nombres de los desaparecidos de Briviesca que habían elaborado con su ayuda.
La lista era un documento de Word, llevaba por título: “DESAPARECIDOS DE BRIVIESCA EN 1936”, se trataba de un documento en el que agrupaba desaparecidos según su destino final. Los topónimos, me eran conocidos, aparecía La Pedraja, el Monte Estepar y La Brújula, todos ellos eran lugares de memoria donde se habían asesinado a republicanos, enterrándolos después en fosas. No había rastro de La Machacadora. En este documento el maestro estaba agrupado junto con otras 14 personas, el apartado llevaba por título: “DESAPARECIDOS DE BRIVIESCA PERO SIN SEGURIDAD DE DONDE FUERON ASESINADOS Y ENTERRADOS”.
Sin embargo, a pesar de las dudas que surgían sobre la hipótesis de la Machacadora, como posible destino final del maestro, y con el objetivo último de encontrar al maestro, hace unos años, acabé poniéndome en contacto con miembros de la Coordinadora Provincial para la Recuperación de la Memoria Histórica de Burgos para valorar una posible exhumación en este entorno. Desgraciadamente desde la Coordinadora desestimaron la exhumación por la falta de evidencias. Yo aportaba la entrevista al Sr. R.M. y fotografías aéreas de 1945, 1956 y 1973. Necesitaban una petición expresa de la familia del desaparecido de exhumar, y además, tener las evidencias necesarias de qué en aquel entorno pudiera estar alguien enterrado, cosa que les generaba dudas… Así que por parte de la propia Coordinadora no vieron claro que el entierro fuera junto a una zona frecuentada por los operarios de la máquina “machacadora”. Pero sobre todo, me parecía extraño que no hubiera otro familiar con nombres y apellidos que denunciara otra ejecución en la Machacadora y que Antoni Benaiges fuera, pues, el único asesinado en aquel paraje, en un municipio que, tristemente, contaba con más de 50 desaparecidos, asesinados por la represión. A nadie se le escapa que el golpe de estado del 18 de julio fue una operación, milimétricamente, planificada desde febrero de 1936 y que, el hecho de asesinar a una única persona en ese entorno dentro del municipio, chirría ya que los falangistas no improvisaban; sobretodo cuando el objetivo era hacerlos desaparecer.
Para mí sostener la hipótesis que el maestro podría estar enterrado en La Pedraja no entra dentro de mis dogmas de fe, si encontramos datos fundamentados y precisos que indiquen otro sitio, haré todo lo posible para que se acabe exhume esa fosa. Mi intención era -y es- encontrar los restos del maestro donde quiera que esté, bien en la Machacadora, a La Pedraja o allí donde así lo afirme un testigo fiable. Resulta fácil decir que el maestro fue asesinado en otro paraje, criticar a todos aquellos que no comparten esta hipótesis -que no es ninguna verdad absoluta- pero no mover un solo dedo para desenterrarlo, tal y como intenté hacer con La Machacadora.
-¿Queremos hacer artículos difamatorios o un verdadero acto de justicia? Si queremos hacer justicia deberíamos ponernos de acuerdo y, junto con la Coordinadora Provincial para la Recuperación de la Memoria Histórica de Burgos, plantear de nuevo, insistentemente, un proyecto de exhumación en La Machacadora.
La fecha del asesinato: ¿19 o 25 de julio?
El Sr. R.M. era un hombre amigable, tenía una gran facilidad de palabra y una memoria prodigiosa, pero en cuanto a la fecha de ejecución del maestro (segunda fuente de discrepancia entre investigadores) en la entrevista, que yo le hice, no afirmó que fuera asesinado el día 19, tal y como los otros investigadores sí afirman con rotundidad [4], tanto como para exigir la rectificación de las placas colocadas en Mont-roig del Camp para incorporar este dato. El testimonio menciona, en todo caso, la posibilidad de que fuera el 20, 21 o el 22.
Quizás sí fue asesinado el 19 de julio, pero tanto los documentos publicados en prensa de época -en los cuales yo me baso- como el testimonio del propio Sr. R.M., en 2010 sitúan la fecha en días posteriores. Desgraciadamente no he podido consultar los documentos manuscritos del propio Sr. R.M. que refiere el escritor José Antonio Abella en su libro Aquel mar que nunca vimos (Ediciones Valnera, 2020), mencionado por el Sr. Martí Rom en su artículo como fuente primigenia, y de los que no conocemos con certeza su contenido total dado que nos dice que la familia se reserva el derecho a mostrarlos.