EL OTRO MAESTRO

 Accedeix a la versió catalana

Accede a la revista de la Universitat de Barcelona


Los dos maestros.

Las camisas azules contra Antoni Benaiges

 



ResumenLa voz de la Bureba fue un semanario independiente, defensor de la agricultura y de los intereses de la comarca de la Bureba, que se publicó en la ciudad de Briviesca (Burgos) entre abril de 1934 y julio de 1936. En la redacción de este periódico escribían con regularidad dos maestros, uno socialista y otro falangista.

¿Pero quiénes eran estos dos maestros que coincidieron durante unos pocos años en la ciudad de Briviesca? ¿Y qué responsabilidad tuvo uno en la desaparición del otro?

Se ha hablado mucho de los maestros de la 2a República, pero poco de aquellos otros maestros que estaban contra ella. Este trabajo saca a la luz una historia no contada, también, pone cara a cara a esos dos modelos de entender la educación y como también, hubo docentes, como nuestro protagonista que trabajó para acabar con el modelo pedagógico defendido por los “Maestros de la República”.


Palabras clave: Maestro, escuela, represión, memoria, Segunda República, Freinet, Antoni Benaiges, fosas comunes, falange, franquismo, frente de juventudes, Freinet, Imprenta, milicias, Álava, Bañuelos de Bureba, Briviesca, Mont-roig del Camp.

 

AbstractLa voz de la Bureba was an independent weekly, a defender of agriculture and the interests of the Bureba region, which was published in the city of Briviesca (Burgos) between April 1934 and July 1936. In the writing of this The newspaper was regularly written by two teachers, one a Socialist and the other a Falangist.

But who were these two teachers who met for a few years in the city of Briviesca? And what responsibility did one have in the disappearance of the other?

Much has been said about the teachers of the 2nd Republic, but little about those other teachers who were against it. This work brings to light an untold story, it also puts these two models of understanding education face to face and as well, there were teachers, like our protagonist who worked to end the pedagogical model defended by the "Teachers of the Republic".

Keywords: Teacher, school, repression, memory, Second Republic, Freinet, Antoni Benaiges, mass graves, falange, Francoism, frente de juventudes, Freinet, Press, militias, Álava, Bañuelos de Bureba, Briviesca, Mont-roig del Camp.


Introducción

Desde hace doce años la memoria de Antoni Benaiges, un maestro catalán fusilado en julio de 1936 en la província de Burgos, forma parte de mi vida. A él he dedicado más de 10 años de investigación, divulgación y homenaje a su memoria y su ejemplo.

Los primeros años de investigación fueron de una auténtica obsesión por recuperar la memoria del maestro. El trastorno obsesivo vivía en mi cerebro, en algún punto entre el entrecejo y el tálamo. Con él me iba a dormir y con él me despertaba. En los momentos de vigilia e incluso mientras dormía, intentaba trazar la geografía humana de su vida: ¿Por donde pasó? ¿Cómo fue su servicio militar en Caballería en Madrid? ¿Y su etapa de estudiante en Barcelona? ¿Y su primer interinaje como maestro en Madrid? ¿Cómo vivió la proclamación de la República en esa ciudad? ¿Qué archivos y hemerotecas podrían conservar más artículos de él publicados en prensa o en revistas de pedagogía? ¿Quiénes y cómo eran sus amigos? ¿A quién influenció? ¿Cuál era el nombre de sus alumnos? ¿Dónde se hallarán sus memorias manuscritas nombradas en alguno de sus artículos? ¿Cuál era realmente su cargo en la recién fundada Casa del Pueblo de Briviesca? Y sus ex alumnos, ¿Quienes continuaban con vida y podían ser entrevistados? ¿Dónde se halla el cuaderno escolar número primero, del que sólo conservamos su portada? ¿Qué fue de la imprenta y del gramófono de la escuela de Bañuelos de Bureba? ¿Dónde se conservan las fotografías que el retratista hizo el día que visitó Bañuelos? ¿Quién era la compañera, la mujer libre que sabe darse libremente, a la que se refería Benaiges en una carta enviada a su buen amigo Patricio? ¿Qué fue de Cesar Ojeda, niño que vivía con el maestro, que era de Briviesca y cuyo padre también fue asesinado por los sublevados? ¿Qué fue de los alumnos de Benaiges al saber de su asesinato? ¿Qué hacía el maestro el 19 de julio en Briviesca, cuando el III congreso de la técnica Freinet empezaba el día 20 en Manresa? ¿Realmente se le esperaba en el Congreso de Manresa? ¿Por qué no ha sido identificado su cuerpo entre los 139 esqueletos exhumados en la Pedraja? ¿Realmente el maestro Benaiges fue asesinado y enterrado en la Pedraja como afirma de forma categórica la carta de Demetrio? ¿O bien fue asesinado en la Machacadora como afirmaba otro testigo? ¿Cómo hubiese sido la vida de sus alumnos si Benaiges no hubiese sido asesinado? ¿Los alumnos y alumnas de Benaiges pudieron al fin ver el mar? ¿Alguno de sus alumnos intentó visitar a la familia del maestro en Mont-roig? ¿Quién se hizo con el poder en Briviesca después de la sublevación? ¿Quién lideraba Falange Española de Briviesca cuando el maestro fue asesinado? ¿quién o quiénes fueron los responsables de su tortura, ejecución y posterior entierro en una fosa?.... Y así el listado de cuestiones se hacía interminable.

Con el tiempo, gracias a entrevistas a la familia, a los exalumnos y a la investigación que inicié desde la exhumación algunas de estas cuestiones se fueron desvelando y fueron difundidas mediante su publicación y divulgación: 

La primera exposición fotográfica vio la luz en el año 2011, hace 11 años en Mataró. La producción corrió a cargo del Casal de barri Les Esmandies de Mataró y fue titulada “Desenterrando el silencio”. A lo largo de estos años ha pasado por más de 60 salas en todo el Estado español

En 2013 llegó el ensayo y el documental que fueron publicados por la Editorial Blume. El ensayo se llamó Desenterrando el silencio. Antoni Benaiges el maestro que prometió el mar y fue publicado por la Editorial Blume gracias al trabajo de Paco Escribano, Queralt Solé, Francisco Ferrándiz y Nuria Egido, la editora que nos coordinó a los 4 autores. 

El documental El retratista nació de la obra del documentalista italiano Alberto Bougleux y fue producido por más de 200 micromecenas. Estas personas nos ayudaron a encontrar la memoria de Antoni Benaiges en la escuela fundada por Patricio Redondo en San Andrés de Tuxtla, un pueblo del estado de Veracruz, México. Allí, a 9.000 km de distancia, constatamos cómo los niños y niñas de aquella pequeña escuela mexicana rendían homenaje permanente al maestro Benaiges imprimiendo su nombre en la contraportada de sus cuadernos escolares, ¡nada menos que desde 1940 hasta hoy!

De este documental se han realizado más de 120 pases, muchos de ellos en escuelas e institutos, e hicimos miles de kilómetros para grabarlo y proyectarlo: estuvo 4 meses en cartelera en los Cines Girona de Barcelona, ​​después se realizaron proyecciones en México, Colombia, en centros de memoria histórica en Argentina y Chile y muchísimas ciudades del Estado para contar la historia borrada del maestro Benaiges. 

Fruto de la divulgación de la memoria del maestro que hicimos, en 2014 se fundó la Asociación Escuela Benaiges, que tenía como objetivo la recuperación de la escuela de Bañuelos de Bureba, hasta ese momento abandonada. Ahora es un espacio visitable y muy bien cuidado. 

En 2015, después de que la exposición pasara por Cerdanyola, el cantautor de este municipio Ramon Sauló, junto con Manel Gil-Inglada, dedicaban dos canciones al maestro desaparecido, Lejos queda el mar y Y el mar esperando, esta última en catalán.

En 2018, se presentó en el Museo Marítimo de Barcelona una nueva exposición, que obtuvo el premio ciudad de Barcelona. 

En paralelo, ese mismo 2018, junto con el maestro freinetiano Sebastià Gertrudix publicábamos con la Editorial Gregal la novela Les prometí el mar. Ahora publica la segunda edición la Asociación de maestros Rosa Sensat. Para los autores, es un placer que este libro de memoria y educación llegue a los maestros.

Desde 2021 los Talleres de imprenta Freinet son una actividad que acompaña a la exposición. 

En febrero de 2022 se estrenó la obra de teatro en el Teatre Nacional de Catalunya titulada “El mar, visión de unos niños que no lo han visto nunca” de los dramaturgos Alberto Conejero y Xavier Bobés. En esta obra he participado como documentalista, aportando todo mi archivo fotográfico, documental y sonoro.

Actualmente (agosto 2022) junto con los maestros freinetianos Sebastià Gertrúdix y Alfredo López preparamos una biografía que publicará el MCEP (Movimiento Cooperativo de la Escuela Popular). Dentro de este trabajo biográfico se incluirá este artículo en el llevo meses investigando, titulado “Los dos maestros”, un trabajo que pone foco sobre los cabecillas de Falange de Briviesca en julio de 1936. Además de confrontar dos formas de entender la educación. 

A finales de verano se empezará a grabar la ficción. Tendremos la película del maestro Benaiges, con el guión de Albert Val, Patrícia Font en la dirección y como actores principales trabajarán Laia Costa y Enric Auquer. Antoni Benaiges, el maestro que prometió el mar, producida por Minoria Absoluta y Lastor Media. 

Este mismo otoño esperamos nuevas publicaciones, como el cómic, del dibujante Javier Martínez Sancho y nuevas acciones para continuar divulgando la memoria del maestro, proyectando el documental en escuelas e institutos, como en Santa Coloma de Gramenet, Reus, Flix, Sant Feliu de Llobregat, Tarragona.... 

Si bien en los últimos años había difundido y divulgado la vida y obra del maestro de Mont-roig, nada de ese contenido hacía referencia a la responsabilidad última del fatal destino del maestro. Y como ya he apuntado desde los inicios de la investigación algunas preguntas, como la que afecta a los perpetradores de la barbarie, eran para mí una auténtica fijación. La ausencia de testimonios identificando a los responsables hacía muy difícil avanzar. Parecía que se habían olvidado de sus nombres y los cargos que ostentaban, y las culpas recaían de modo genérico en su organización fascista. “Falange, Falange, Falange,...” repetían los testimonios. Pero Falange no era más que una organización compuesta por hombres y mujeres. Hacía falta recopilar los suficientes datos para dar con sus líderes locales, nombres que sólo encontraría en hemerotecas al haber sido destruidos, durante el tardofranquismo, todos los documentos oficiales de la propia organización almacenados en archivos públicos.

En las entrevistas que realicé a los familiares de desaparecidos durante los dos trabajos de exhumación de restos de asesinados que se realizaron en las fosas de La Pedraja, me sorprendió que algunos de ellos hiciesen recaer el motivo del asesinato de su familiar en las “envidias de los pueblos”, cuando el desaparecido había estado relacionado con la política del Frente Popular y habían sido asesinados por sus ideas; así mismo, también me sorprendió la ausencia total de simbología y/o banderas republicanas durante las dos exhumaciones. El lamento y la resignación fueron las reacciones mayoritarias en las entrevistas a los familiares, así como el espanto y el miedo que aún hoy les acompañaba a muchos. Querían, sencillamente, recoger a sus muertos, dejando a un lado cualquier sentimiento de revancha. El trabajo de la Agrupación de familiares representados por Miguel Ángel Martínez permitió la obertura de dos fosas en esas montañas y la recuperación de 139 esqueletos de asesinados.

Las atrocidades como las que se vivieron en Briviesca y en todo el Estado, se pueden ocultar por un tiempo imponiendo el silencio, utilizando el terror y un miedo que salta de generación en generación. Se puede conseguir también que los conocedores de la verdad, incluso los familiares de las víctimas, no hablen de los responsables de lo ocurrido. Sin embargo, enterrar aquellos hechos utilizando el miedo no hace que las vilezas y los asesinatos desaparezcan y un buen día sale a la luz un dato, una noticia de época que da una pista, que muestra un hilo del que empezar a tirar. 

Así fue como ocurrió. Una crónica publicada en prensa de época actuó como desencadenante para iniciar una nueva línea de investigación que, tras un año y medio y aún sin concluir, me ha permitido recopilar suficiente información como para crear una sólida y fundamentada base documental que muestra quien lideraba políticamente y militarmente a las milicias de Falange y que ahora pongo al servicio del lector/a, para que cada uno pueda sacar sus propias conclusiones. 

El presente trabajo ha sido concebido como un ejercicio de divulgación, de exposición pública de datos objetivos emanados de fuentes históricas que descansan en archivos y hemerotecas públicas y que cualquiera puede consultar. Se trata, pues, de un trabajo exento de subjetividad donde el autor intenta mantener sus opiniones y convicciones personales fuera del relato, haciendo públicos los datos encontrados. Siendo plenamente consciente, sin embargo, de que trabajos como éste no devolverán la vida a los asesinados, hago mías unas palabras de Michelle Bachelet, expresidenta de Chile, otro país sacudido por la violencia cuando dice: “Sobre el olvido no se puede construir ninguna convivencia. Para poder avanzar hay que conocer todo el pasado y afrontarlo”. Y ese es el designio de este trabajo.

 

 

Más allá de un conflicto ideológico


Y para evitar que se confundiera la memoria 
con el resentimiento o los deseos de venganza, 
se perdonó hasta el recuerdo, renunciando
 a una imprescindible pedagogía democrática.

José María Mendiluce

 

Inicié mis pesquisas asumiendo, por la lógica del insoslayable contexto histórico, que las informaciones que fuera encontrando en mis indagaciones apuntarían a una figura -o más de una-, abrigada por cierta ideología antagónica a la del maestro Benaiges. No obstante, debo manifestar el asombro que me produjo descubrir que la responsabilidad sobre la organización que todos decían había asesinado al maestro Benaiges no sólo podía responder a una cuestión ideológica, sinó también a una rivalidad a nivel personal y profesional.

El presente trabajo pretende sacar a la luz una historia no contada, una historia que, debido a la discreción de su protagonista y al temor que infundaba su organización política, quedó oculta. Muestra, pues, a alguien -nuestro protagonista- quien lucharía junto con su organización para acabar no tan sólo con la legalidad republicana, sinó también con el modelo pedagógico defendido por ella, como se irá exponiendo en las siguientes líneas. 

 

Tras la niebla del olvido


Todo se hunde en la niebla del olvido
pero cuando la niebla se despeja
el olvido está lleno de memoria.

Mario Benedetti

 

A finales de julio de 1936, justo al inicio de la Guerra Civil, desapareció el maestro catalán Antoni Benaiges. Dos años antes había llegado al pueblo burgalés de Bañuelos de Bureba dispuesto a aplicar en su pequeña escuela rural la técnica Freinet, una innovadora metodología pedagógica procedente de Francia basada en la participación de los alumnos y el uso de la imprenta.

Durante más de 75 años el trabajo y la personalidad del maestro permanecieron en la intimidad del recuerdo de sus antiguos alumnos, sus compañeros de profesión y su familia que además conservaba el deseo de conocer la verdad sobre su desaparición.  

Fue en agosto de 2010 cuando, gracias a un inesperado testimonio, la figura del maestro Benaiges emerge de nuevo a pie de la fosa de La Pedraja (en la provincia de Burgos y en el término municipal de Villafranca Montes de Oca). Durante una semana estuve documentando gráficamente los trabajos de exhumación. Fotografiando las fases de exhumación, el duelo no hecho de los familiares de los desaparecidos y el vacío que les acompaña. Siempre he pensado que los trabajos de recuperación de la memoria de los asesinados por motivos políticos sirven a sus familias para colmar ese vacío y acompañarlos en el duelo.

La noticia de que en aquella gran fosa pudiera estar enterrado un maestro catalán provocó que iniciara una obsesiva investigación para reconstruir la vida de este maestro de Mont-roig del Camp, entrevistando a familiares, ex-alumnos y recopilando un archivo disperso en revistas de educación de los años 30, trabajos ya publicados, prensa y fondos archivísticos. 

Pero... ¿Qué se me había perdido a mi aquel verano de 2010 en una exhumación de Burgos?

Llevo años trabajando con el documental social mediante la fotografía. Había estado en campos de refugiados saharauis en el desierto argelino, había trabajado con minorías étnicas en la región china de Guizhou, con el Amical Mauthausen los deportados del campo de Buchenwald o siguiendo el drama de los desahuciados en el Área de Barcelona. Sin embargo, en 2010 surgió dentro de mí la necesidad de hablar de la injusticia de las fosas del silencio en el Estado español y del duelo, nunca concluido, de los familiares de los desaparecidos durante la Guerra civil española. Los trabajos, tanto los de la recuperación de la memoria, como los del pueblo saharaui, por ejemplo, son para mí puro activismo.

Desde la creación del Memorial Democràtic en 2007, órgano de la Generalitat de Catalunya, esperaba el anuncio de la apertura de una fosa en la comarca del Pallars Sobirà, Cataluña, concretamente la fosa del Hostal de Aidí. Quería colaborar en la recuperación de los 8 desaparecidos junto con la Natividad Ginesta y Ribó, de 17 años, violada y asesinada por militares y falangistas, pero esa fosa aún hoy no se ha abierto. Buscando otras fosas, de forma voluntaria, el azar quiso llevarme a las fosas de La Pedraja, en la provincia de Burgos. Quería hablar de las fosas y de personas republicanas asesinadas por sus ideas políticas en una zona en la que no había habido frente de guerra ni represalias por parte de republicanos. Quería aportar mi granito de arena en la dignificación de aquellas personas que no conocía, pero que era necesario denunciar su injusto final. Habían sido asesinados por un régimen que no dejaba a los familiares ni recoger a sus muertos, además con la imposición del olvido de todo aquello por parte del Estado, éste ya democrático, que lo condenaba todo a la desmemoria. Personas que no habían tenido el derecho de un entierro digno ni una lápida que recogiera su último grito, el de su nombre, personas a las que habían intentado borrar su existencia enterrándolas en una fosa común.  

Durante la semana que acompañé a los familiares de los desaparecidos, a los forenses y arqueólogos en La Pedraja, mi labor fue la de documentar mediante fotografía y con mi grabadora recoger los testimonios de entre familiares y arqueólogos. 

Y allí, en La Pedraja, el último día de la exhumación, Antonio García, del pueblo de Bañuelos de Bureba, testimonió que en aquella montaña de 104 esqueletos de asesinados estaba el maestro de su pueblo. La noticia me catapultó hacia la Escuela Nacional Mixta de Bañuelos, tejiendo una tela de araña que relacionaba la familia de Mont-roig del Camp con la fosa y ésta con la escuela, haciendo aflorar una historia, indisociable, de Educación y de Memoria.

 

Pero...

¿Quién era Antoni Benaiges? 


Soñad, niños, soñad.
Que tal vez la vida sea sueño,
como dijo el poeta.
Soñad.
Sacad a la vida, vividlo,
lo que vive y acaso no pudisteis gozar,
porque está muy hondo, muy hondo,
tan hondo que no parece vuestro. Pero lo es.

Antoni Benaiges

 

Antoni nace en Mont-roig del Camp (Tarragona) en 1903. Es el pequeño de tres hermanos, sus padres son Jaume Benaiges Just y Teresa Nogués Sardà, influido por la familia de su madre, estudia magisterio y se gradúa en la Escuela Normal de Barcelona en 1929, ejerciendo posteriormente en las poblaciones de Colmenar Viejo, Madrid y Vilanova i la Geltrú. Para el curso 1934-1935 es destinado a una pequeña localidad burgalesa, Bañuelos de Bureba, la cual apenas contaba con 220 habitantes por aquel entonces y, como otros tantos pueblos de la época, era un pueblo sin luz, sin agua corriente, sin teléfono, incluso sin carretera; un pueblo perdido, casi olvidado por el Estado, pero, eso sí, con una escuela. Allí marchó ilusionado, dejando su clase, la Batec, de la Escuela Graduada de niños de Vilanova y dispuesto a aplicar la pedagogía de Freinet en su aula, una innovadora metodología pedagógica, ya practicada en Vilanova, basada en la participación de los alumnos y el uso de la imprenta.

Durante los dos cursos que ejerció en aquella escuela rural se ganó el cariño de sus alumnos, aunque buena parte de los padres de éstos y algunos vecinos desconfiaron de las innovadoras técnicas pedagógicas aplicadas por el maestro, afines al concepto de educación activa y laicidad que promulgaban los gobiernos de izquierda de la Segunda República. La llegada de Antoni supuso para aquel pueblo un choque entre la modernidad -representada por él- y la tradición, la superstición y el inmovilismo en las ideas del cura párroco y la mayoría de los vecinos del pueblo.

Entre las muestras de cariño que Antoni profesó a sus alumnos durante aquellos años se sabe de la promesa que les verbalizó en enero de 1936 y que quedó recogida en el cuaderno publicado por aquella misma escuela: El mar, la visión de unos niños que no lo habían visto nunca: conocer, algún día, el mar; promesa que quedaría truncada por el asesinato del maestro en manos de los golpistas pocos meses después.

Pero por otro lado, entre las muestras de rechazo de las que fue objeto, se encuentra el expediente de depuración -parte del cual se encuentra archivado en el Archivo Provincial de Burgos- donde se conserva una nota manuscrita redactada por el secretario de la Comisión Depuradora del Magisterio Nacional de primera enseñanza de Burgos y que tiene por origen un documento escrito por el alcalde del pueblo de Bañuelos, Eusebio Hernaez y firmado por este mismo, por el cura párroco, Manuel Álvarez y por otras personas de orden, y dice así:  “El Alcalde, Cura Párroco y Vecinos dicen que la conducta de este maestro era antipatriótica, antisocial y mal vista por todos los padres de familia.”  Otro vecino, Saturnino Viadas y que sería alcalde franquista en años posteriores en una de las cuartillas del expediente de depuración literalmente añadía: “Devo decirle de dicho maestro, que existia en este pueblo en el mes de Julio último; mientras las vacaciones del mes de diciembre del año treinta y cinco nos reunimos unos cuantos para obtener de entre los reunidos echar del pueblo. pusimos una queja al inspector de enseñanza de Burgos del mejor modo posible que acertamos; salimos por las puertas los reunidos para recoger firmas del pueblo para mayor fuerza. Habiendo muchos que se negaron aecharla plausiblemente la mitad. [...] El motivo de la queja lo primero es que el crucifijo que había en la escuela retirado le arrojó al retrete [ilegible]de los niños; y ellos llenos de terror alber tan mala obra le cojieron (el crucifijo) y se le dieron al señor cura que entonces avía en el pueblo. Ycomo esta muchas cosas que no tenían nada de moral; tanbien se le ocurria pregunta alas niñas mayorcitas de la escuela de doce años. Tambíén ha echo juegos inmorales con las niñas y fue reprendido una de ellas por una señora.

Durante las horas de clase algunos dias distraia a los niños tocando el gramofono y les hacia bailar. Tambien a los niños les tenia barios dias mas una hora de recreo.”

Y alos niños les decía que el si hiba a la Iglesia en todo caso era para quemarla de lo contrario no asomaba.”

 

La última lección del maestro Benaiges

 



La noche está tranquila, paran el motor, 
la luz de los faros atraviesa el monte, 
bajamos;
 uno, llora, otro, reza, otro grita “cobardes”, “asesinos” y disparan
 y muere con el grito, en la boca y yo,
 madre, yo no lloro, estoy tranquilo, ojalá lo supieras
 que estoy tranquilo porque he vivido, madre, he vivido,
 hasta el último segundo, apurando el tiempo,
 ojalá supieras,
 que he amado, a una mujer libre y ella también me ha amado,
 ojalá supieras que he probado los vinos más fuertes
 como hacen los valientes,
 y he tratado, madre, con otros maestros,
 y otras maestras, todos juntos,
 escuela a escuela, hacer de este, un país mejor,
 más justo,
 noble y bueno por eso me asesinan estos criminales 
y no por otra cosa eso lo sabes, ¿verdad? Madre soy inocente
 les grito soy inocente siento el aire caliente
 en la cara la eternidad es una playa de verano.

Alberto Conejero, El mar, la visión de unos niños que no lo han visto nunca

Era el diecinueve de julio de 1936 cuando en la Casa del Pueblo de la ciudad burgalesa de Briviesca un grupo de falangistas lo detiene [1]. Tras ser brutalmente torturado, apaleado y habiéndole arrancado los dientes, es paseado medio desnudo y ensangrentado en un vehículo descapotado [2] para ser humillado públicamente a modo de escarmiento. Después de pasar unos días encerrado en la cárcel de Briviesca, que recogía presos de toda la Bureba, el 25 de julio, con el Ayuntamiento de Briviesca recién constituido por los del nuevo orden, es llevado en una camioneta a los Montes de La Pedraja [3] junto con otros detenidos de las poblaciones de Tormantos y de Leiva. Allí, sin juicio previo alguno, son atados en grupos de cuatro, asesinados y arrojados en un hoyo que cubren después con tierra [4]. Seguidamente, una vez eliminado físicamente el maestro, los verdugos, milicias de Falange Española, se dirigen a su escuela, en Bañuelos de Bureba, y con una gran hoguera intentan acabar con su memoria, quemando sus libros, sus materiales de enseñanza y reduciendo, a cenizas, en pocos minutos, el intenso trabajo infantil de dos largos cursos escolares [5]. 

Respecto al resto de detenidos y desaparecidos durante aquellas semanas, la gran mayoría de ellos pasaron por la cárcel de Briviesca, dependencias municipales que dependían del Ayuntamiento. Así, detenidos como el maestro Antoni Benaiges, los hermanos Valderrama de Barrios de Diaz Ruiz o el ex-concejal del Ayuntamiento Víctor Gomez acabaron asesinados en La Pedraja. Hubo otros, por ejemplo, que después de su paso por la cárcel de Briviesca fueron llevados al Penal de Burgos donde fueron interrogados, y posteriormente asesinados. Es el caso de Rafael Martínez Moro, quien pasó por la cárcel de Briviesca, siendo trasladado el 3 de agosto a la prisión central de Burgos y siendo asesinado en el mes de octubre en La Pedraja. Tanto los restos de Víctor Gómez como de Rafael Martínez Moro fueron identificados mediante el ADN tras ser exhumados.


 


 Figura 1. Familiares y restos en la fosa de La Pedraja., agosto 2010. Sergi Bernal


La carta de Demetrio

Octubre de 1936. A las afueras del pueblo de Marquina, Demetrio Saez, vecino y amigo de Antoni Benaiges en Bañuelos de Bureba abandona su trinchera, desertando así del Batallón de montaña Arapiles número 7, Ejército Nacional al cual pertenece. Su objetivo: pasarse al bando republicano y sentenciar mediante el siguiente escrito el destino del maestro:

“Fue asesinado el 25 de julio de 36. Yo me he escapado de las filas fascistas [...] Está enterrado en los montes de Villafranca Montes de Oca. [...] Para contestar cuando cese el movimiento.” [6]

Su carta se publicó en noviembre de aquel mismo año en un periódico local de Catalunya y su información apunta que asesinaron al maestro Antoni Benaiges una vez constituido el nuevo ayuntamiento de Briviesca. Este dato, publicado en prensa de la época, es, para los historiadores, el más fiable y relevante de todos los recogidos que hablan del destino final del maestro.

 

La investigación


Paul Preston lo denominó por su nombre preciso: 
holocausto, exterminio sistemático.[...]
El “paseo” y la fosa común serán los procedimientos predilectos
 en este plan de exterminio. Que se los trague la tierra,
 que no quede de ellos ni la memoria,
 que no se sepa siquiera si fueron o no eliminados,
 que los familiares no tengan donde velarles.

Manuel Cañada [7]

Las crónicas de El Castellano

Tal y como se ha expuesto y gracias a las informaciones publicadas en prensa, debemos situar la detención del maestro en el día 19 de julio de 1936 y su ejecución seis días más tarde, el día 25. Asumiendo estas fechas, me dispuse a leer tres artículos próximos a los hechos tanto espacial como temporalmente y de valioso significado. Por una parte, dos crónicas publicadas por el diario El Castellano -una de ellas compartidas años atrás por una familiar de un desaparecido de Briviesca- [8], localidad donde, como hemos leído en esta obra, el maestro desarrollaba buena parte de su vida social y su activismo político. Por otra, la declaración de lo acontecido el 19 de julio de 1936, escrita por un responsable de Falange Española de ese mismo municipio y publicada en otro medio, el Diario de Burgos. Se trataban, los primeros, de escritos no exentos de una cierta euforia y triunfalismo y, por qué no decirlo, de una inexplicable ironía.  

En el caso de las dos primeras crónicas, éstas fueron publicadas los días 25 y 29 de julio de 1936 -días muy próximos a la Sublevación- y fueron tituladas “El movimiento nacional en Briviesca”. Su autoría corría a cargo del corresponsal del diario burgalés El Castellano en Briviesca y narraban el periodo donde el maestro Antoni Benaiges fue detenido y asesinado. 

En la primera de ellas se relata lo sucedido en la ciudad de Briviesca desde el día 19 a 23 de julio: 

Cuando menos lo esperábamos nos vimos sorprendidos con un bando colocado en la cartelera del Ayuntamiento del Excmo. Capitán General de la 6ª Región señor Mola, viendo que había estallado un movimiento de carácter militar. […] Había sido nombrado don Marino López-Linares, alcalde de Briviesca. […] Más tarde empezaron las detenciones y encarcelamientos sin el menor incidente. […] El domingo (19 de julio), pues, transcurrió sin más novedad, y con gran entusiasmo de las juventudes armadas y gran parte del público. […] (El lunes 20 de julio) Algunos obreros y modistas se declararon en huelga; pero con solo llevar a la cárcel alguno que otro de carácter díscolo, se reintegraron todos al trabajo.[…] (El martes 21 de julio) Tranquilidad absoluta. Todos los días han ingresado en la cárcel nuevos elementos inadaptables. […](El miércoles 22 de julio) Sin novedad. Por la tarde llegaron fuerzas que venían de recorrido en una camioneta […] El entusiasmo de las tropas que venían mezcladas con los paisanos era consolador y patriótico. La organización de las juventudes fascistas es algo que sorprende. […] Vaya nuestro aplauso al señor Linares como alcalde, y al joven Hermosilla, por el acierto como sabe llevar sus huestes.” [9]

 

En la segunda crónica consultada -aquella publicada el día 29 de julio-, se hacía un extenso relato de lo acaecido el domingo 26 julio: 

“Por la tarde circuló la noticia de que iba a ser izada la legítima bandera española, la nuestra, la conquistadora, la roja y gualda en el Ayuntamiento, y por añadidura la desaparición de todas las placas (de nombre de calle) que fueron colocadas en el año 31. […] multitud de gentes de todas las clases sociales que no cesaban de vitorear a España única, al Ejército, a la Guardia Civil y milicias de las JONS rompen marcha dirección al Ayuntamiento. […] El señor Hermosilla desde el balcón del Ayuntamiento suplicó guardar un minuto de silencio por los valientes que habían ofrendado su vida y su sangre por la Patria. El público supo guardar ese momento poético y conmovedor. ¡Viva España! Volvió a sonar en el espacio como grito salvador. […] a continuación, un coro que pudiéramos llamar general sin equivocarnos, cantó en la misma tonalidad ¡Que ya es difícil! Y como dirigidos por hábil batuta el Himno de Falange Española. […] En el Centro (Republicano) subieron y arrojaron el cuadro a la calle, arrancando el rótulo que fue pisoteado con las mismas manifestaciones de regocijo. El entusiasmo fue apoteósico, loco, inenarrable. Se borró también el nombre de Juan Abascal que ostentaba el Grupo Escolar.” [10]

Si el lector/a ha estado atento al relato habrá detectado la coincidencia de un nombre en ambas crónicas y en el caso de la última, de encontrarse en el edificio que representa el poder local, el ayuntamiento. 

En este punto vale la pena recuperar el trabajo del historiador briviescano José Luís García Nevares quien relata lo acaecido el 19 de julio en Briviesca durante la sublevación:

“A las tres de la mañana (del día 19 de julio), cuando en Burgos la situación estaba controlada, (en Briviesca) los falangistas salieron a la calle, profiriendo vivas a España y realizando la misión encomendada, ocupar los edificios oficiales y detener a la corporación y dirigentes locales del Frente Popular.”  -Y más adelante continúa:- “La represión estaba organizada desde el aparato local de poder que era el ayuntamiento, se usaban sus medios y funcionarios para realizar la labor depuradora. La represión en Briviesca no era un acto incontrolado, estaba perfectamente reglado en su composición, tenía una cabeza que dirigía a los demás elementos y tomaba las decisiones. No existieron en Briviesca grupos incontrolados de patrullas que actuaran por su cuenta, todo fue llevado a cabo por un órgano de poder que dirigía las operaciones.”[11]

De igual modo, en el estudio sobre la represión fascista en tierras de Castilla en 1936, el arqueólogo Juan Montero Gutiérrez coincide con el autor briviescano que las directrices a seguir en los días posteriores a la Sublevación provenían ‘de arriba’, es decir, de los dirigentes dentro de la corporación local, léase, el alcalde y el teniente de alcalde, que también ejercían de brazo que controlaba las milicias, y cuyas decisiones tenían que ser colegiadas por el resto de concejales. 

“Y quienes lo idearon y ejecutaron aceptaban la expeditiva y sistemática eliminación del otro como medio lícito, además de verlo como algo sumamente necesario, tal y como dejaron claro a través de los consabidos bandos y arengas radiofónicas. De ahí que la intervención armada estuviese abanderada no sólo por las fuerzas militares sino también por los grupos de milicianos, llamémosles, paramilitares que consiguieron movilizar para que acudiesen al frente, pero también para mantener el orden en muchos pueblos de la retaguardia franquista, donde serían, a la postre, los catalizadores de las acciones violentas. Eso sí, a los más radicales les moverá, más que a nadie, el afán aniquilador bajo el síndrome evidente de una cruel indiferencia, no exenta de cierta dimensión placentera, propia, desde luego, de una patología homicida.” [12]

Son muchos los autores que afirman, pues, que en las retaguardias, lejos de los campos de batalla, y obedeciendo a las órdenes dadas por el General Emilio Mola el mismo 19 de julio de 1936 (“Es necesario crear una atmósfera de terror, hay que dejar sensación de dominio eliminando sin escrúpulos ni vacilación a todo el que no piense como nosotros.” [13]La fuerza armada tuvo como brazos ejecutores para llevar a cabo el cometido declarado por el General, a las milicias adeptas de falangistas, requetés y Juventudes de Acción Popular [14]. Todos ellos fueron comandados por un poder local compuesto por las élites de derechas que habían ostentado desde siempre el poder, así como por elementos fascistas, las camisas viejas de Falange Española, formación política minoritaria en cuanto a número de afiliados y votos pero que durante los primeros días de sublevación, y mediante el uso de su fuerza paramilitar, habían neutralizado con éxito a los defensores de la República y a los simpatizantes del Frente Popular en pueblos y ciudades. 

Estas milicias paramilitares actuaron como fuerzas de choque en el control de la situación inicial durante la sublevación y hubo, como se apuntaba con anterioridad, no sólo de Falange Española, sino también de las Juventudes de Acción Popular, los Requetés y de los Albiñanistas, legionarios de España; éstos últimos, básicamente, en la ciudad de Burgos [15]. Aunque de trayectoria muy diferente todas ellas, respondían a una jerarquía y se trataba de cuerpos disciplinados:

“Las milicias de Falange, aún en estado embrionario, empezaron a ser disciplinadas por el comandante de Infantería Luis Arredondo, con la ayuda del teniente coronel Ricardo Rada y del coronel de Estado Mayor Román Ayza; todos ellos retirados voluntarios del Ejército y destacados conspiradores antirrepublicanos desde primera hora” [16]

En este punto del relato y siguiendo el hilo de la investigación en busca de nuevos datos, resultaba casi de obligado cumplimiento dar respuesta a la siguiente cuestión: ¿quién se encontraba, pues, en aquellas fechas en el ayuntamiento de Briviesca?

 

Briviesca y el Ayuntamiento de los sublevados

 

Al hoyo los llevaban por parejas; los ponían mirando al hoyo,
 y les disparaban en la nuca; las balas les salían a todos de la frente.
 Morían enseguida. Caía una pareja, y otra atrás, y otra atrás. 
Aquí los mataban de día. En varios días. A éstos los mataban de día
 y los dejaban aquí. [...] Los bajaban, y ahí el que se quería confesar,
 se confesaba. Los que no, los cogían, los llevaban allí, los mataban;
 venían, llevaban otros dos, los mataban; y cuando terminaban de matarlos,
 nos decían: "A enterrarlos!". Y cuando terminábamos de enterrarlos, 
nos llevaban a casa a nosotros los guardias. Cada vez traían diez,
doce, catorce, ocho, según.

Celestino Mendía [17]

  

Según las actas oficiales del Ayuntamiento de Briviesca que custodia el Archivo municipal de esa ciudad, en fecha de 24 de julio de 1936 en la casa consistorial y bajo la presidencia del delegado de orden público, López-Linares -impuesto por los golpistas-, se constituye el nuevo Ayuntamiento. De nuevo, en el verano de 1936 volvían al poder las derechas briviescanas, pero esta vez gracias a una sublevación armada. Algunos de ellos eran hombres que ya habían sido alcaldes y concejales por las candidaturas conservadoras en mandatos anteriores: como Marino López-Linares, José María García Sagredo, Luís Gómez Martínez, Ruperto Santolaya Sagredo, Esteban Achiaga Aranda y Millán Caño Martinez... Pero además de estas élites locales, había caras nuevas en ese nuevo orden: los falangistas camisas viejas Arsenio Hermosilla Corral, Fernando Moneo Virumbrales y José Cuevas Saez, premiados con el poder al imponerse militarmente los primeros días de la sublevación, gracias a las “pistolas y los puños” al legítimo Ayuntamiento del Frente Popular.

 



 


 Figura 2. Acta del Ayuntamiento de Briviesca donde se recoge la composición del nuevo Ayuntamiento.

Figura 3. Alcaldía Nacional Sindicalista de Briviesca. Archivo Municipal de Briviesca

 









De la constitución de la corporación golpista que tuvo lugar aquel 24 de julio de 1936, resultó elegido López-Linares como alcalde y Arsenio Hermosilla como teniente alcalde. Del primero, sabemos que fue alcalde hasta marzo de 1936. Industrial harinero de Acción Popular, formaba parte de aquella burguesía agraria y caciquil que siempre había tenido el poder económico, y cuya candidatura había perdido las elecciones legislativas de febrero de 1936, precisamente, ante la del Frente Popular. Respecto a su vinculación a Falange Española, el historiador José Luís García Nevares apunta: “Si el alcalde Marino López-Linares se afilió a Falange Española debiere ser antes del Golpe de Estado, bajo mi criterio, poquito antes del mismo. En ningún momento ocupó cargo alguno, relevante, en él antes de la guerra, hecho que sí sabemos. Su vinculación familiar, de clase social, histórica le deja más en Acción Popular, de hecho, apoyó la candidatura de este partido para las elecciones locales de abril de 1936 que no se llegaron a celebrar.” -Tal documento de apoyo firmado por López-Linares al candidato de la derecha Julian González Gómez, harinero y miembro de las élites locales de Briviesca se puede consultar en Archivo de Briviesca-. De esta forma podemos suponer que López-Linares tendría durante los primeros días del Golpe cierto control sobre la Juventudes de Acción Popular, pero no sobre las milicias de Falange Española, responsabilidad sobre las cuales recaería en otra figura. Sin embargo, el señor Marino López-Linares sería nombrado en el mes de septiembre de 1937, como todos los alcaldes del momento, oficialmente jefe local de Falange. [18]

Respecto al teniente alcalde, en este caso el señor Arsenio Hermosilla, éste posee la capacidad legal para sustituir al alcalde. Se trata de una persona que ayuda al alcalde y que participa en todas las decisiones importantes del Ayuntamiento, siendo el segundo en orden protocolario. Así mismo, en el archivo de la capital burebana encontramos un dato relacionado con su liderazgo en el municipio, éste fechado en 31 de julio de 1936, donde el señor Hermosilla firmó en calidad de alcalde del municipio en cargo, un documento donde se recoge un listado de personas que formarán parte de la caja de reclutas. Estos datos sitúan, así, al señor Hermosilla como el falangista de más poder durante aquellos meses en el municipio de Briviesca, y lo sería hasta que en enero de 1937, tanto él como los otros dos concejales, Fernando Moneo y José Cuevas -todos ellos de Falange- son sustituidos en sus cargos por su destinación al frente de guerra como falangistas y alféreces provisionales, dejando de ejercer, entonces, como concejales. 

 

Figura 4. Documento firmado como “Alcalde en cargos” Arsenio Hermosilla. Archivo Municipal de Briviesca


 

Según los testimonios de familiares de represaliados recogidos en el Informe de la exhumación de la fosa común de La Pedraja, la feroz represión que se vivió en aquella fosa duró de julio de 1936 a enero de 1937. [19] En Briviesca, en concreto, desaparecieron 52 vecinos, entre ellos el maestro Antoni Benaiges. 

 

La responsabilidad de la jefatura

 

Sobre el olvido no se puede construir ninguna convivencia.
Para poder avanzar hay que conocer todo el pasado y afrontarlo.

Michelle Bachelet


Como señalan los trabajos antes mencionados, tras la Sublevación militar de julio de 1936, los ayuntamientos de las zonas dominadas por los sublevados fueron los encargados de controlar y ejercer el poder político, administrativo, control del orden público y organizativo a nivel municipal. Sobre estos entes, e, indiscutiblemente, en los miembros que lo componían -que sustituyeron a aquellos concejales republicanos destituidos-, recaía la responsabilidad última de las decisiones y acciones de aquello que aconteció en el municipio. Quizás no podremos saber con exactitud los nombres de aquellos que apretaron el gatillo contra sus propios vecinos, pero sí el nombre de sus cabecillas y responsables jerárquicos de estos.

De esta forma, el alcalde Marino López-Linares, el primer teniente de alcalde y jefe de milicias, Arsenio Hermosilla Corral; el segundo teniente de alcalde José María García Sagredo y el resto de concejales, antes nombrados[20], configuraban, consecuentemente, como responsables de lo que acontecía en la ciudad durante el tiempo que estuvieron al frente del Ayuntamiento y que coincidió con la represión de oponentes políticos más feroz que vivió la ciudad de Briviesca, así como las desapariciones y asesinato de vecinos. Recordemos que sólo el día 26 de agosto de 1936, desaparecieron más de 25 vecinos briviescanos y el Pleno municipal de aquella semana no denunció ninguna de aquellas desapariciones. En cambio, sí, aplaudía y “felicitaba efusivamente” el “aniquilamiento de las hordas rojas...”.

Todo parece indicar (teniendo en cuenta todas las informaciones e indicios contenidos en las crónicas y testimonios de la época), que los responsables directos de la detención, tortura y posterior asesinato de vecinos de Briviesca se encontrarían entre aquellos dirigentes locales y, particularmente, en aquellos con mayor responsabilidad. En el caso concreto del maestro Antoni Benaiges, por ejemplo, éste fue sacado de la cárcel de Briviesca —una dependencia municipal dirigida asimismo por un funcionario municipal, como hemos constatado en el acta del Ayuntamiento— para ser llevado y asesinado al paraje de La Pedraja. No hay ningún dato o indicio que apunte a que esta decisión y su materialización fueran ideadas por terceros; e incluso en ese improbable supuesto, los ya citados responsables de lo que acontecía en el municipio, no sólo no se opusieron sino que permitieron con su inacción la desaparición y asesinato de sus convecinos de Briviesca durante aquellas fatídicas semanas. Como tampoco hay ninguna mención en las actas del Ayuntamiento en ese periodo, de 24 de julio de 1936 a enero de 1937, a que grupos de incontrolados hubieran tomado o asaltado las dependencias municipales, ni escritos de preocupación por la desaparición de los vecinos. Por el contrario, y tal como apuntan los estudios y fuentes consultadas, estas decisiones provendrían del propio ayuntamiento y serían ejecutadas por milicias de Falange Española y más concretamente por las milicias de las JONS (Juntas de Ofensiva Nacional-Sindicalista), cuyos integrantes, así como sus milicias, destacaban por su carácter castrense: obediencia al mando jerárquico, y como no, por ser grupos disciplinados. Fueron estas fuerzas paramilitares, comandadas por el jefe de milicias, las que mantuvieron el “orden público” en Briviesca durante las primeras semanas de la sublevación.  

 

Jefe de milicias en Briviesca 


Tras el golpe militar de julio de 1936,
toda la historiografía comparte el fuerte
protagonismo de la Falange en la represión
de oponentes políticos, ya fuere mediante 
el asesinato o la tortura.

Joan Maria Thomàs


Empezando a afinar la línea de investigación tras encontrar coincidencias entre el nombre mencionado en las crónicas de El Castellano del mes de julio de 1936 y entre aquellos que formaron parte del ayuntamiento de la ciudad tras la sublevación, me dispuse a seguir rastreando en busca de una confirmación clara de tal figura y cargo.

Sin descartar ninguna hipótesis y recurriendo de nuevo a este semanario, el diario el Castellano de Burgos -conservado en microfilm en la biblioteca de esa ciudad- encuentro dos crónicas más que aportarían una trascendente información a mi investigación. En la primera, datada en fecha 13 de octubre de 1936, el corresponsal hacía una crónica de la Fiesta del Pilar, concluyendo su artículo con un In memoriam:

Hoy se ha celebrado el primer aniversario de la muerte de don Juan Hermosilla, padre de nuestro buen amigo don Arsenio Hermosilla, jefe de Falange Española. Reiteramos nuestro pésame a toda su familia y pedimos una oración a nuestros lectores.”[21]

La segunda crónica encontrada y publicada apenas pocos días después, narraba un acto de Falange celebrado en Briviesca el 29 de octubre de 1936: la fiesta de conmemoración Nacional Sindicalista, evocación al acto celebrado en el Teatro de la Comedia por José Antonio Primo de Rivera con motivo de la fundación de Falange Española tres años antes. En dicha crónica podía leerse: 

El desfile fue inacabable. En el pretil de la Iglesia de San Martín [22], en el paño debajo las campanas, colocaron sobre fondo negro el altar de los caídos. Todas la Milicias evolucionaron depositando sus banderas en el Altar, que pasaban de 25.  

Se hizo el silencio, y el jefe de milicias señor Hermosilla, leyó el nombre de los héroes de la Bureba, mártires de la Patria, que si no estamos equivocados hasta hoy son 9. Al pronunciar su nombre se oía un “Presente” formidable de la muchedumbre. Se depositó la corona como vivo recuerdo y el señor Hermosilla dió lectura a la oración a los muertos de la Falange. [23]

[...]

Después de innumerables vivas a Cristo rey, Ejército, Guardia Civil, Milicias y todo lo que representa patriotismo, autoridad, y cantarse el Himno de Falange por las muchedumbres, se rompieron filas.” [24]

De nuevo un nombre volvía a repetirse, y esta vez, con alusiones claras y determinantes a los cargos ostentados: “don Arsenio Hermosilla, jefe de Falange Española “-en Briviesca- y “jefe de milicias señor Hermosilla”.

Según el trabajo de García Nevares, el 19 de julio, madrugada de la sublevación en Briviesca:  “La Guardia Civil de Briviesca se ausentaba de la ciudad, para controlar la situación en los pueblos de la comarca, con lo que se dejaba en manos de Falange el control de la ciudad.” [25]

¿Había dado, de esta manera, con el principal responsable de lo acontecido en Briviesca a partir de la Sublevación? ¿las huestes de Briviesca, como decía el periódico El Castellano, responderían durante los primeros momentos de la sublevación al mando de su líder, el jefe de milicias, el sr. Hermosilla? 

Poniendo ya el foco de mi investigación en este nombre y apellido, fue de nuevo el historiador briviescano José Luís García Nevares el que me orientó hacia las actas del Ayuntamiento donde se nombraba, de manera clara y rotunda, a Arsenio Hermosilla Corral, y cuya profesión me sorprendió enormemente: Arsenio Hermosilla, maestro nacional. 

 

Figura 5. Documento manuscrito de Arsenio Hermosilla. Terrazos de Bureba. 1942. Archivo Provincial de Burgos. 







Pero ¿quién era el sr. Hermosillajefe de Falange Española de Briviesca en aquellos primeros momentos de la sublevación?


Nacido en Briviesca, estudió en la Escuela Normal del magisterio primario de Burgos y en la de Palencia, graduándose en 1935. Ese mismo año, se ofrece a través del semanario republicano La Voz de la Bureba a dar clases particulares, pues no contaba con una escuela asignada. Uno de los anuncios dice así: “Arsenio Hermosilla, maestro nacional, se ofrece a dar clases particulares dos veces diarias.”, “Bachillerato, comercio, cultura general prepara D. Arsenio Hermosilla, maestro nacional. Clases a domicilio como convenga.” O este otro:

 



 Figura 6. La voz de la Bureba. 1936.





En marzo de 1934, con tan sólo 19 años, ingresó en Falange Española [26] para convertirse en su líder en Briviesca poco tiempo después. Pero su militancia es más temprana al pertenecer a las JONS, grupo de acción fascista que más tarde, en 1934, se fusionaría con Falange Española. [27]

La Falange, como partido político, se situaba en la estela ideológica y organizativa del fascismo italiano y del nacionalsocialismo alemán[28]. Estos dos movimientos habían sido fundados pocos años antes y sus discursos insistían mucho en que sus planteamientos suponían una auténtica ruptura con las corrientes ideológicas, políticas y sociales decimonónicas que eran tradicionales. Los afiliados a esta organización política estaban marcados por un profundo sentido militar, de ahí que se dotaran de un uniforme que les diese carácter, les distinguiese de los que no eran falangistas y les recordase sus virtudes castrenses: disciplina, patriotismo, valor, caballerosidad y honor. [29] La Falange defenderá el uso de la violencia dentro de sus postulados teóricos, y así lo recogía: “La violencia puede ser lícita cuando se emplee por un ideal que la justifique”.

En el mitin de esa formación de 29 de diciembre de 1935 celebrado en el Teatro Novedades de Briviesca, el joven Hermosilla fue el único orador local y se le atribuye, tal y como puede leerse en la octavilla difundida para esa ocasión, ser el lider de la J.O.N.S (Juntas de Ofensiva Nacional-Sindicalista) interviniendo también en Raimundo Fernández Cuesta, secretario general de Falange Española de la J.O.N.S.; Julio Ruiz de Alda, presidente de la Junta política de este movimiento y Roberto Reyes González, abogado y líder falangista [30]. Se trataba, entendemos, de un maestro falangista que, pese a su juventud, fue un destacado camisa vieja en su ciudad, tal como muestran los datos consultados. 


  


Figura 7. Octavilla que informa del miting falangista. Archivo municipal de Briviesca.

















En la primavera de 1936, tras el intento de asesinato al diputado socialista y catedrático Jiménez de Asúa, los principales líderes del partido fueron detenidos y el partido ilegalizado. Así, tanto la jefatura provincial de Falange de Burgos- liderada por el briviescano José Andino Núñez-, como la local -con José Cuevas Sáez en la presidencia y Fernando Moneo Virumbrales en su secretaría- [31], fue decapitada al ser todos ellos detenidos y encarcelados en el penal de Burgos por orden del gobierno central, [32] hecho que favoreció todavía más el liderazgo del sr. Hermosilla dentro de Falange, tal como apunta el diario El Castellano y las actas oficiales del Ayuntamiento de Briviesca conservadas en su archivo municipal.

Tal y como mencioné al inicio de mi exposición, aparecería un tercer documento que llamaría mi atención y que hallaría tras poner el foco y esfuerzos en rastrear todo aquello relacionado con la figura del jefe de milicias. Se trata de una declaración publicada en el Diario de Burgos, concretamente en su publicación el día 21 de septiembre de 1938. Allí, el sr. Hermosilla publica una carta escrita desde Briviesca titulada “Camarada Isidro Saez Solas ¡Presente!”. Se trata de una carta a su cuñado, el también briviescano Isidro Saez, falangista y camisa vieja como él, muerto en el Frente del Ebro. Es un artículo que habla de la trayectoria de su cuñado como un falangista de acción, pero también se trata de una declaración de principios del maestro camisa vieja en el trato, este merecido, que recibieron sus oponentes políticos, el “de las pistolas y los puños”. Parece ser que esta fatídica sentencia fue tristemente célebre por ser preconizada en 1933 por José Antonio Primo de Rivera en su discurso en el Teatro de la Comedia de Madrid. Además, en este mismo texto, el sr. Hermosilla atribuye a los falangistas la victoria militar frente a los partidarios del Frente Popular en Briviesca:   

Desde el año 1933 te diste por entero a Falange. No hubo peligro que tú no corrieras, y si alguna vez hizo falta, en defensa de la dignidad de nuestras Camisas Azules del lenguaje de pistolas y puños -única dialéctica posible contra los que renegaron de su Patria- tu pistola y tus puños dieron adecuada réplica. [...] Luchando sin descanso por Falange te amaneció el 18 de julio del 36, y al ser vencidos los enemigos de España de Briviesca por aquel puñado de valientes falangistas te fuiste al frente… […]. Toda la juventud de tus veintiséis años mozos la consagraste a la defensa de la patria y, por ello, en tu vieja camisa azul y junto al yugo y las flechas que nos dió el maestro José Antonio, prendiste la estrella de seis puntas de Alférez provisional […] en nombre de tus camaradas de la Vieja Guardia de las J.O.N.S burebana, pedimos a nuestro ayuntamiento le sea concedido el título de hijo predilecto de Briviesca.” [33]

El sr. Hermosilla provenía de la Vieja Guardia de las Juntas de Ofensiva Nacional-Sindicalista (JONS). Las JONS fueron un partido-milicia fascista español. En 1934 se integraría a la Falange Española de José Antonio Primo de Rivera para crear Falange Española y de las JONS. Estas últimas estaban comandadas por Onésimo Redondo y Ramiro Ledesma y seguían a las corrientes fascistas que asolaban Europa, adaptando algunos conceptos del fascismo italiano y del nacionalsocialismo alemán a las peculiaridades de la sociedad española de la época, configurándose como un proyecto imperialista español, ruralista, racista y profundamente religioso, basado en la reconstrucción moral, política y económica para forjar un Estado totalitario que interviniera sistemáticamente en una realidad socioeconómica fundamentalmente corporativa. [34] Según el catedrático Eduardo González Calleja, en su trabajo titulado Camisas de fuerza: fascismo y paramilitarización: “Las JONS se organizaron desde un principio como partido-milicia que intentaría, por sí mismo o dirigiendo una alianza de clases cada vez más improbable, un asalto violento contra la República. Los primeros estatutos de las JONS, presentados en la DGS (Dirección General de Seguridad) el 30 de noviembre de 1931, dieron la primera ocasión para que se mencionase el proyecto de constitución de una organización paramilitar propia las “milicias nacional-sindicalistas”

 

La Enseñanza en el punto de mira

 

Preguntarles todos los días
 lo que el maestro les ha enseñado,
 y si encontráis algo opuesto,
 contrario a nuestra religión,
arrancadlo, cual si fuera veneno, antes que se filtre.

Arsenio Hermosilla

 

El 14 de abril de 1931 se proclamaba la 2a República, tras el triunfo de las candidaturas republicanas en las elecciones municipales celebradas dos días antes. La fuga de los Borbones llenó de esperanzas a la gran mayoría de la población, principalmente a los sectores más populares, ilusionados con que en esta nueva etapa se dieran los profundos cambios que eliminarían la pobreza y las desigualdades sociales que convertían el Estado español en unos de los más atrasados de Europa. La República decretaría la enseñanza laica, pública, coeducativa y gratuita. Expulsando con esto a la Iglesia de las aulas.

Esta concepción de la Educación republicana chocaba frontalmente con la que hasta entonces había inculcado la escuela tradicional controlada por la Iglesia católica; eran pedagogías completamente opuestas, antagónicas. Frente a la laicidad, la ausencia de dogmatismo y el respeto a la conciencia del niño que defendía la escuela de la República, se encontraba el modelo educativo nacional-católico de la escuela tradicional, donde la educación debía ser religiosa y patriótica. Se trataba de un modelo que no pretendía enseñar a pensar a las pequeñas y pequeños sino que se fundamentaba en el adoctrinamiento hacia ideas, valores y prácticas conservadoras marcadas por un profundo sentimiento religioso y patrio. Con la República, el alumnado y el poder del saber eran los protagonistas, su objetivo era la modernización de la educación y del país. La escuela daría forma a los ciudadanos libres del mañana. Por el contrario, en el modelo educativo basado en el nacional-catolicismo, la Iglesia y el Estado, -con sus ideas encorsetadas basadas en dogmas de fe- primaban por encima de todo.

Muchos maestros, entre los que se encontraba el joven Benaiges, se unieron de manera entusiasta a los postulados republicanos que, al mismo tiempo que creaban gran cantidad de nuevas escuelas y bibliotecas, dignificaban la profesión. Pero hubo otros que, alentados por la Iglesia y los sectores más reaccionarios, se enfrentaron desde el primer momento con estos nuevos tiempos y no cejaron hasta imponer por la fuerza de las armas el modelo educativo tradicional, el de la bandera roja y gualda y el crucifijo.  

Sirva de ejemplo el artículo publicado en 1932 en el Boletín mensual de la Unión local de Juventudes Católicas de Gijón, titulado “Fuera cobardes” y escrito por el estudiante de magisterio, el sr. Hermosilla, quien con tan sólo 18 años expresaba con vehemencia su visión y descontento con el modelo pedagógico impulsado y practicado por la recién instaurada Segunda República. Por suerte el sr. Hermosilla dejó huella de sus radicales posicionamientos ideológicos:

No podemos consentir que algunos, los menos, pisoteen y se rían de lo que más amamos. No podemos tolerar que el estado se apodere de los niños para que los descatolice. ¿Como? Muy sencillamente. Preguntarles todos los días lo que el maestro les ha enseñado, y si encontráis algo opuesto, contrario a nuestra religión, arrancadlo, cual si fuera veneno, antes que se filtre. [...] Ayudemos, cada uno según sus recursos, a las fundaciones de escuelas católicas, y, sobre todo, leamos, compremos la verdadera prensa católica, y no la impía, sectaria y judía. Ha terminado ya el tiempo de callar. Demos el pecho y no consintamos que pisoteen nuestros sentimientos católicos. Terminó el tiempo de los cobardes. [...] Hombres, mujeres, sonó la hora de que, todos unidos, vayamos contra el laicismo, careta de la impiedad.” [35]

El corresponsal de Briviesca para el Diario de Burgos, en fecha de 6 de noviembre de 1936, recogía en su crónica un acto donde se celebraba el aniversario de un importante mitin falangista en el Teatro Novedades. Centenares de Camisas Azules acudían en masa a Briviesca para dar sensación de victoria y de entusiasmo. De tal manera escribía el cronista: "Las legiones de Falange, como nuevos ángeles de exterminio, barrerán para siempre el comunismo ruso y aniquilarán a los traidores que arrancaron los crucifijos de nuestras escuelas."  [36]

La represión contra los maestros de la República fue feroz, se les hacía responsables de haber inoculado el ‘virus’ republicano en la sociedad y en las mentes de los jóvenes, configurando así una cultura laica y democrática en la ciudadanía.

¿Se convertirían, pues, maestros como Antoni Benaiges en objetivo claro de las fuerzas sublevadas? Absolutamente, sí. Las posiciones entre los gobiernos democráticos de la República y Falange eran antagónicas, y ésta última sabía perfectamente de la influencia de los maestros en la sociedad. Veía en éstos la punta de lanza del Estado republicano y laico en sus ciudades y sus pueblos. 

 

La voz de la Bureba, espacio de expresión de los dos maestros

La Voz de la Bureba, semanario republicano publicado en los años 30 en la ciudad de Briviesca, fue el espacio escogido por Antoni Benaiges -y otros redactores- para publicar sus poemas, crónicas y pensamientos políticos entre el año 1934 y 1936. Como el semanario se definía como apolítico y defensor de Briviesca y su partido judicial, La Bureba, también fue el espacio escogido, por el maestro Hermosilla para publicar sus anuncios ofreciéndose para dar clases particulares o para expresar su pensamiento político; a pesar de que sus artículos desentonaban por no hablar, en ningún momento de Briviesca. Algunos de ellos fueron muy criticados por otros redactores por su agresividad y por centrarse en la defensa del pensamiento fascista, de la España imperial o en favor de la guerra, a pesar de todo eso, Hermosilla tuvo en este semanario un espacio de expresión y réplica. El semanario después del 19 de julio de 1936 fue clausurado.

Entre los escritos de Antoni Benaiges encontramos poemas y crónicas sobre la ciudad de Briviesca o cartas abiertas a los niños y las niñas de la Bureba. Podía escribir, por ejemplo, a los propios niños de la comarca recordándoles cuales eran sus derechos, como la publicada en diciembre de 1935 y llamada “Carta a los niños de Briviesca”:

“Y no son pocos vuestros derechos, los derechos de los niños. Primer derecho vuestro: derecho a nacer. Luego, derecho a alimentaros, a ir vestidos, a tener casa. Derecho a correr, a saltar, a estar alegres, a divertiros. Derecho a ser cuidados si os ponéis enfermos. Derecho a que os ayuden si corréis peligro. Derecho a que se os trate bien. Derecho a ir a la escuela... ¿Os extrañan tantos derechos? Pues aún tenéis más. Ya sé por qué os extrañan tantos derechos: porque muchos no se cumplen o se cumplen mal. Los hombres son así. Los hombrecillos, ¿sabéis? Claro que a veces la culpa no es de un hombre solo, sino de todos juntos. No piensan que cuando ellos eran niños también tenían los derechos que tenéis ahora vosotros. Y que cuando lleguen a viejos y no puedan trabajar volverán a tener muchos de esos mismos derechos. Que os reclamarán a vosotros, porque vosotros entonces seréis hombres y a vosotros os tocará cumplirlos. Y tendréis también que cumplirlos con los niños que haya entonces y que muchos, claro, todavía no han nacido. Y así siempre. Todos vamos unidos por derechos y obligaciones, que hemos de querer que se cumplan, porque cumpliéndolos se es hombre de verdad.

Os he dicho que tenéis derecho a ir a la escuela. Claro que sí. Derecho a ir a la escuela y derecho a estar bien en ella. Fijaos lo que decía un hombre, Francisco Giner de los Ríos, hace algunos años: «La escuela triste, sin sol, sin horizontes, de espaldas al campo; el maestro triste, agrio, iracundo; la enseñanza triste, fría, como una cosa mecánica a la que hay que sujetarse por fuerza, van pasando, pasando… La alegría y el bullicio del niño son cosa divina: haced que duren y animen y calienten por todas partes, como un sol, el mundo». ¡Qué bellas palabras! En ellas estáis vosotros, como estabais en el alma de aquel hombre.” [37]

Otro escrito de Benaiges, este de enero de 1936 y titulado “Vivir” daba excelente muestra de su pensamiento socialista, decía: “Escalofría esta cuestión previa. Que hay humanos, ¡millones de humanos!, que carezcan de lo elemental para sostenerse físicamente, solo puede ser posible en una sociedad como la actual, donde los que no produciendo nada y disfrutándolo todo acumulan tanta riqueza como inferioridad moral. Humanamente es incomprensible; socialmente intolerable; económicamente, suicida y estúpido. Tanto como saben de números y no supieron vislumbrar lo que ahora es un desastre: el desequilibrio económico de su sistema capitalista.

A más perfeccionamiento de los instrumentos de trabajo, más producción y menos hombres trabajando; a menos hombres trabajando, menos jornales y menos consumo; a menos consumo y más producción, desequilibrio. Desequilibrio, claro, cada vez más acentuado a medida que se perfecciona la maquinaria.

Así se dan las paradojas tragicómicas, que sobre pan y la gente muera de hambre, que abunde la riqueza y se promulguen leyes de restricciones, que haya obreros sin trabajo y trabajen otros día y noche. 

Y por otra parte, que los obreros para defenderse, tengan forzosamente que recurrir a la huelga y al sabotaje, esto es, agravar el mal, puesto que dejando de trabajar aumentan los sin trabajo y, por tanto, el consumo es menos, y destruyendo maquinaria y producto, reducen la posibilidad de poder trabajar y comer, que es precisamente lo primero que buscan. Éste -el capital acumulado- es el monstruoso tronco- la cabeza es el Salvador de turno y los brazos de la Iglesia y el militarismo; piernas no tiene, porque como parásito que es, no anda -que defienden los del eterno bloque anti-revolucionario, que, si no supiéramos que son los que huelen a incienso de la Inquisición y a crisis del perdón, solo por llevar un anti por programa, ya se definen como aspirantes a padres de lo que ellos llaman patria.”

El maestro Hermosilla, en cambio, no escribía a los niños de Briviesca, sus escritos sobre la crisis de moralidad que, según él, procedía del abandono de los valores tradicionales que se estaba viviendo con la 2a República son tempranos, su participación se inicia en los primeros números de “La Voz de la Bureba” en mayo de 1934. En su artículo titulado “Cosas del día” hace un llamamiento a la concordia pero no ofreciendo justicia social sino aquellas que emanen de las fuentes de la divina moral: 

“El obrero no tiene pan, el labrador trabaja mucho y nada gana, el industrial y pequeño comerciante teme cerrar de un día a otro su negocio y el capitalista no encuentra lugar seguro en el que esconder su dinero. [...] ¿Oh siglo XX! ¿Cómo te juzgará la posteridad? ¿Te admirará o por el contrario te maldecirá? ¿Dejarás tras de tí fulgores de gloria o tinieblas de horrores? [...] ¿Qué ha de hacer, pues, esta generación para no oír voces tan acusadores y tan verídicas? ¿Acaso ha de buscar a un hombre que rodeado de cañones y fusiles haga enmudecer los gritos de hambre, de dolor y odio o por el contrario armará a los que sufre para apuntar al corazón de los que ríen? Ni una cosa ni otra solución resolvería el problema, y si tan solo serviría para ensangrentar más las páginas de nuestra historia.

La única solución ¿cuando nos convenceremos? es volver a las fuentes de la divina moral, que nuestras acciones - públicas y privadas - tengan por norma la moral y sólo la moral. Solo así el odio de unos y el cruel egoísmo de otros desaparecerá, volviendo a brotar en nuestros pechos la Justicia y el Amor, que cual luminosos faros rijan y gobiernen el mundo por los senderos de la gloria y el progreso, de la tranquilidad y el trabajo.” 

Tan sólo unos meses más tarde su discurso sería otro muy distinto. Así escribía en julio de 1934 esta acalorada defensa de la guerra en un artículo titulado “Realidad”:

“Así pues, la lucha o en otros términos, la guerra, es propia e innata de la humanidad. Por todo lo cual, me sonrío al leer artículos pacifistas. [...] Algún lector, sin duda alguna, pensará que soy un apasionado de la guerra. Y nada más distante de la realidad. Yo soy partidario -y no apasionado- de la guerra-, cuando su fin y norte es llevar a pueblos sumergidos en tinieblas de ignorancia, los esplendores de la civilización. Yo soy partidario de la guerra, cuando después de ultrajar el sacrosanto honor de mi Patria quieren poseerla; como tú, lector, serías partidario de matar al malvado que difamara a tu amada madre y la violentara. Entonces la guerra es buena, es justa. Ahora bien, cuando la guerra es movida por intereses criminales, y su móvil es la ambición, entonces no solo debemos renegar y maldecir la guerra, sino también recoger los fusiles que nos dan para apuntar y disparar, como se dispara a un chacal o a una fiera, al corazón de esos seres malvados [...] que aún muriendo como una fiera no estarán debidamente castigados esos seres inmundos y asquerosos, cual merecen.”  

Para este artículo el maestro Hermosilla se ganó una nota de la redacción de La Voz: 

“Este periódico no se solidariza con los artículos insertados que no lleven la firma de la redacción.” 

Un año más tarde volvía a la carga, esta vez en la defensa de la Italia fascista de Mussolini en su ocupación de Etiopía, afirmando:

“El mundo entero contempla, para desesperación de las internacionales antifascistas, que la voz de Mussolini no es vacilante todavía; el tifus, la malaria, la sed y las ordas etíopes, no han dado fin de los millares de jóvenes italianos que luchan por la gloria de su Bandera […] Los etíopes, a millares, buscan cobijo a las sombras de las banderas saboyanas y los hacen fascistas, aceptando la realidad de la civilización del cañón y del arado romano. […] Finalizo, pues, votando yo también, no en contra, sino a favor del espíritu imperial, no de Mussolini ni del alemán, sino por el espíritu de la España de Isabel y de Fernando.” [38]

Este artículo de Hermosilla era la contestación a otro, alegato éste, contra las guerras imperialistas y contra el expansionismo italiano. El maestro falangista, gracias a su artículo, se ganó dos réplicas, también publicadas una semana después, el 8 de diciembre de 1935 en La Voz de la Bureba. La más incisiva fue la titulada “Polémica” de Mariano San Vicente, autor del primer artículo, titulado “Un voto en contra”, un briviescano afincado en Bilbao. Decía: 

 “Unas cuantas líneas contra el crimen colectivo de las guerras, motiva una brusca y virulenta réplica de un joven briviescano que siente heridos sus sentimientos fascistas y se resuelve en insultos y diatribas contra personas que están a mil codos de altura cultural sobre la mentalidad fascista briviescana...”. [39]

Una semana después Hermosilla volvía a la carga con su artículo titulado “Última réplica” una oda a los reyes católicos y al fascismo europeo: 

“¿El fascismo régimen de esclavitud terrorista y criminal? Más vale que el autor de la estúpida frase o San Vicente nos hubieran dado la estadística de los crímenes y actos terroristas cometidos por los que profesan la idea fascista y de este modo se ahorraban inventar tópicas frases.” [40]

 

Antoni Benaiges, ¿uno de los enemigos de España vencidos en Briviesca?



Nosotros decíamos: “Lo han fusilado los fascistas”,
sin darnos cuenta, que los fascistas no fusilan,
no saben, ni pueden fusilar: asesinan. 
¡Con qué naturalidad y con qué enorme verdad
lo dice Demetrio: “Ha sido asesinado por el terrorismo fascista”!

Patricio Redondo

 

Tras recorrer la biografía del maestro Antoni Benaiges, maestro y activista republicano, quien se encontraba en Briviesca durante la sublevación de julio de 1936, y tras conocer la trayectoria y opiniones del que fuera el líder de los movimientos paramilitares en esa ciudad que secundarían y defenderían el bando del General Mola, parece más que evidente afirmar que el maestro de Bañuelos de Bureba fue un claro objetivo de las fuerzas reaccionarias en la región y por ende de sus líderes. Ya que, según ellos sería uno de aquellos de “los que renegaron de su Patria.

A la incuestionable divergencia de sus principios político-ideológicos que fundamentaban sus acciones y que los situaba en posiciones extremas; podría considerarse también una posible pugna personal o profesional (ambos eran maestros y escribían en el mismo medio siendo más que probable que uno conociera la obra y anhelos del otro, absolutamente contrarios).  

Así pues, Antoni Benaiges, formaba parte de aquel grupo de “enemigos de España de Briviesca” que fueron “vencidos por aquel puñado de valientes falangistas” comandados por el líder falangista, al ser, entre otras cosas, uno de los maestros republicanos que retiró el crucifijo de su aula ("Las legiones de Falange, como nuevos ángeles de exterminio, barrerán para siempre el comunismo ruso y aniquilarán a los traidores que arrancaron los crucifijos de nuestras escuelas.") [41], practicaba el laicismo en su escuela, aquel que debía ser arrancado de la piel del alumno, aplicaba métodos innovadores en su escuela, difundía los postulados republicanos con sus publicaciones en La Voz de la Bureba que eran toda una amenaza para el poder tradicional, y además, se comprometió con el sindicalismo de izquierdas de la UGT, siendo muy activo en la ciudad y participando en manifestaciones, mítines y otras convocatorias de la casa del Pueblo Briviesca y la Agrupación Republicana.

Pero la posibilidad de que en los momentos de la desaparición del maestro hubiese como responsable de la fuerza paramilitar -las huestes- otro maestro podría resolver ciertos enigmas que contiene esta historia. Recordemos que hay autores, que categóricamente, sostienen que el final de Antoni Benaiges no estaba vinculado a su profesión como maestro, sino a sus ideales socialistas, olvidando que al colectivo de maestros republicanos se les hizo responsables de inocular la modernidad y los valores republicanos en la sociedad y en las mentes de los jóvenes. Los maestros fueron de las profesiones con más número de represaliados y cabe resaltar que después de la detención de Benaiges, los verdugos pasaron por su escuela para quemar todo el trabajo realizado allí durante dos cursos [42]. Olvidan, además que la retirada del crucifijo de la escuela fue un acto político y solo por este hecho, muchos maestros caerían fruto de la represión durante las primeras semanas de la sublevación.

Evidentemente, es imposible vincular directamente al maestro Hermosilla Corral como autor material de todos estos abominables hechos, del mismo modo que es inconcebible considerarlo ajeno a ellos, dado su rango político, teniente alcalde del municipio de Briviesca y militar, jefe de la milicia local. Cabe añadir dos aspectos, que los integrantes de este partido, así como sus milicias destacaban en su carácter castrense: obediencia al mando jerárquico, y como no, por ser grupos disciplinados. Y además que en Briviesca no hubo actuaciones de grupos de incontrolados, o al menos no se denunció ni en los plenos ordinarios y ni en los extraordinarios que se celebraron, ni tampoco en los juzgados. 

Los investigadores que estudiamos el destino de los desaparecidos en manos de la represión nos encontramos con una falta premeditada de documentación sobre Falange Española debida a la destrucción de sus archivos, el autor Francisco Espinosa sostiene que entre 1965 y 1985 se destruyeron en España miles de documentos del periodo 1931 a 1945 [43]. Así los responsables de todos aquellos crímenes -nunca juzgados- ya se aseguraron de que aquella verdad nunca aflorase y quedase desfigurada por la nebulosa creada por el paso del tiempo y el olvido.  Por suerte no todo pudo ser eliminado, las hemerotecas todavía conservan datos de aquellos momentos, aportando hechos, nombres propios, cargos de responsabilidad y liderazgo y declaraciones de intención.

Tres publicaciones del Diario El Castellano publicados entre julio y noviembre de 1936 presentan a nuestro protagonista como líder de las milicias de Briviesca, otra publicación como jefe de Falange o aquel que con acierto dirige a las huestes. Pero la crónica del 29 de julio en Briviesca muestra claramente este liderazgo. La crónica dibuja una concentración de adeptos a la sublevación en la Plaza de la Constitución, ahora la Plaza Mayor. De pronto, las milicias de la JONS rompen la concentración para dirigirse hacia el Ayuntamiento y una vez allí, es el sr. Hermosilla que desde el balcón se dirige a los concentrados. Realmente es todo un símbolo que la persona que comandaba las huestes se dirigiese a los allí concentrados desde el balcón del edificio que representa el poder local, el Ayuntamiento. Cosa normal si habían sido estas milicias las que se habían hecho con el poder la madrugada del día 18 al 19 de julio en Briviesca: “...multitud de gentes de todas las clases sociales que no cesaban de vitorear a España única, al Ejército, a la Guardia Civil y milicias de las JONS rompen marcha dirección al Ayuntamiento. […] El señor Hermosilla desde el balcón del Ayuntamiento suplicó guardar un minuto de silencio por los valientes que habían ofrendado su vida y su sangre por la Patria.  


Los dos maestros

El maestro Arsenio Hermosilla se jubiló en 1977, ya en democracia, ostentando el cargo de jefe de 2a clase formando parte del Cuerpo Técnico-Administrativo de la Administración del Movimiento. Muy tempranamente, en 1942, abandonó la escuela nacional para ser secretario provincial del Frente de Juventudes por Álava. Allí impartió la asignatura Formación del Espíritu Nacional (FEN) -obligatoria para el bachillerato y en las escuelas de magisterio- en colegios de Vitoria y de Zaragoza. Esta asignatura tenía por objeto la adquisición de los valores que se identificaban con el concepto nacionalista de “España”, propio del Movimiento Nacional, comandado por Falange y ejecutado por el Frente de Juventudes. El maestro Hermosilla recibió las siguientes medallas y condecoraciones:


  • Medalla Vieja Guardia, otorgada a los camisas viejas de Briviesca
  • Medalla de Campaña (Medalla que podía premiar tanto los servicios en línea de frente como en las retaguardias)
  • Dos cruces rojas al mérito militar
  • Cruz de Guerra
  • Medalla Militar Colectiva
  • Medalla de Cisneros (Otorgado por Falange Española al mérito político) 
  • Cruz de Oro de la Constancia (otorgado por el Frente de juventudes de Falange) [44]


 

Figura 8. Clases de formación del espíritu nacional para los aprendices del Hogar del Frente de Juventudes de la Plaza Provincia. Vitoria, enero de 1952. Archivo de la Diputación Foral de Álava. Foto: Estudio Arque.




Figura 9. Asistentes a las clases de formación del espíritu nacional para los aprendices del Hogar del Frente de Juventudes de la Plaza Provincia. Vitoria, enero de 1952. Archivo de la Diputación Foral de Álava. Foto: Estudio Arque.





Figura 10. Expediente personal de Arsenio Hermosilla Corral. Archivo de la Diputación Foral de Álava



Figura 11. Campamento de la Puebla de Arlanzón, donde el maestro Hermosilla fue Jefe de formación política. Archivo Municipal de Vitoria.



Figura 12. Hogar del Frente de Juventudes. Vitoria, 1952. Foto: Estudio Arque. Archivo Municipal de Vitoria.







Figura 13. Felisa Viadas, ex-alumna del maestro Antoni Benaiges, releyendo un cuaderno publicado por ella y sus compañeros de escuela ocheta años antes. Foto: Sergi Bernal.





 



El también maestro Antoni Benaiges fue asesinado a los 33 años de edad, su cuerpo todavía no ha sido encontrado y su memoria estuvo 74 años recluida en una fosa común, además de ser separado de su plaza de maestro en propiedad por su supuesta “conducta antisocial, antipatriótica y mal vista por todo el mundo.”  A pesar de eso, son muchos los ex-alumnos que 80 años más tarde todavía lo recordaban. Sería el caso de Felisa Viadas quien decía: “Mataron a mi maestro, y para mí fue un buen maestro.”  [45]


Patricio Redondo, maestro y amigo de Benaiges le dedicaría estas emotivas palabras: 


“Y buscaremos en los montes de Oca el lugar donde han metido tu cuerpo acribillado, le arrancaremos un pedazo y meteremos en él una caja con una prensa metálica Freinet, una póliza maternal futura y un ejemplar de El mar. Si no encontramos el sitio preciso lo haremos en la cima, en la cumbre más alta de los montes, plantando como una bandera la piedra eterna que diga: «Esta tierra ya no es tierra, porque es carne y sangre de maestro». Que cuando pase el tiempo, los años y los siglos, puedan los hombres que nos sigan encontrarse allí una vida, todavía viva y viviendo, un ejemplo que les diga que aún está allí en pie, enhiesto, erguido con la frente despejada, dando plenamente la cara al aire, un hombre, un maestro. Maestro que fue el primero en llevar a aquellas tierras abrasadas de sol, quemadas de frío y esclavizadas de ignorancia, la primera luz de la libertad, sabiendo vivirla.

Salud, pues, BENAIGES.” [46]

 




 Figura 14. Revista Escola proletaria. FETE UGT. 1937.

 






LA INVESTIGACIÓN CONTINÚA

Y por fin aquella caja se abrió…y de ella salió un nombre, un apellido y un liderazgo. En relación a ésta, la investigación continua y, de hecho, éste artículo es sólo un breve extracto de toda la información encontrada en el último año y medio.

Cabe decir que es imposible vincular directamente al maestro Hermosilla como responsable material de todos estos hechos, ya que no se han encontrado documentos probatorios, testigos directos ni cartas autoinculpatorias que le relacionen con las fosas de La Pedraja y con la desaparición de vecinos, al igual que es inconcebible considerarlo ajeno a ellos, dado su rango en la jerarquía política (teniente alcalde del municipio de Briviesca) y militar (jefe de la milicia local) durante las semanas que pasaron todos estos abominables hechos.

Asumo que resulta muy difícil leer este artículo sin caer en el maniqueísmo. Sí, es cierto. Pero no pretendo con la divulgación de la memoria del maestro Antoni Benaiges beatificar su figura. Antoni era un hombre, como tantos otros, marcado por un fuerte pensamiento idealista, tal y como podemos ver en sus artículos y la propia promesa de enseñar el mar a sus alumnos. Este idealismo lo intentaba llevar a la praxis asumiendo todas las consecuencias.

Antoni Benaiges era un líder, un revolucionario en tierras de Burgos que en una mano llevaba una imprenta y en el otro un gramófono, un militante político que no supo ver la amenaza del peligro perdiendo la vida en la defensa de lo que creía, llevar el progreso y la esperanza a aquellas tierras.

Y que la nebulosa creada por el paso del tiempo, el miedo a las denuncias, la amnesia impuesta desde el poder y sus pactos de silencio no nos hagan renunciar a la memoria, al recuerdo, en definitiva, a lo que es un imprescindible ejercicio de pedagogía democrática. Y si los que no debieran renunciar, igualmente renuncian por ver en la reivindicación de la memoria deseos de venganza, que no los hay, entonces va para la familia Benaiges que siempre mantuvo prendida la luz de la memoria de su familiar y tiene el derecho a saber qué ocurrió y quién, según, prensa de época, tenía el poder cuando su familiar desapareció para siempre para ser enterrado en un fosa común.

 

Sergi Bernal


Figura 15. Parte de la familia Benaiges muestra el lugar donde el maestro Antoni quería llevar a sus alumnos. Playa de Mont-roig del Camp. Diciembre de 2010. Foto: Sergi Bernal.

Figura 16. En agosto de 2014 durante las fiestas de Bañuelos de Bureba, los pensamientos del maestro Benaiges volvían a su escuela. Allí proyectamos para todo el pueblo, en el muro de la escuela, el documental "El Retratista". Foto: Sergi Bernal

 

 

 Anexo


Listado de los burebanos desaparecidos

y que cayeron víctimas de la represión fascista

 

Juan Abascal López (alcalde de Briviesca)

Víctor Arnaiz Hernando (obrero)

Paulino Asensio Villahoz (conductor)

Evaristo Barcina Martínez (carnicero)

José Barcina Martínez (labrador)

Nicolás Beazcoa Alonso (obrero)

Blas Beazcoa Alonso (jornalero)

Antoni Benaiges Nogués (maestro)

Rafael Castillejos Díez (jornalero)

José Castro Calvo (panadero)

Manuel Cerca Díez (jornalero)

Pedro Contreras Carranza (jornalero)

Baldomero Cuartango Villanueva (ferroviario)

Aurelio Fernández Pacheco (ferroviario)

Jesús Fernández Rodríguez (industrial)

Nemesio García

Avelino Gómez García (obrero)

Víctor Gómez Martínez (agricultor)

Benito Gorostola Premares (mecánico)

Nemesio Labarga García, "Berrule" (comerciante)

Felipe Labarga Martínez

Timoteo Manrique García (empleado)

Julián Martínez Agüera (obrero)

Tomás Martínez Hermosilla

Rafael Martínez Moro (industrial)

José Martínez Sáez (panadero)

Federico Monasterio Carasa (obrero)

Anastasio Monasterio García

Demetrio Moneo Martínez (agricultor)

Emeterio Moneo Martínez (agricultor)

Matías Moya Moya (esquilador)

Abdón Núñez Mendire (practicante)

Ignacio Ojeda Fernández (comercio de tejidos)

Cesáreo Ortega del Campo (obrero)

Isaac Pagazaortundua Aguirre (industrial)

Amadeo Pangüe Labarda

Eusebio Puente Gutiérrez (ferroviario)

David Rodríguez Soler (factor ferroviario)

Vicente Sagredo Villanueva (industrial)

Aniceto San Juan Sáez (obrero)

Pedro San Juan Sáez (Herrero)

Pedro Torme Vega (comerciante)

Félix Trespaderne Movilla (jornalero)

Andrés Valderrama Arnaiz

Plácido Valderrama Arnaiz

Domingo Viadas Díez (agricultor)

Sotero Viadas Labarga (empleado

Francisco Virumbrales Miguel (ferroviario)[47]

 

Agradecimientos:

Alberto Conejero, Archivo histórico provincial de Álava, Archivo histórico provincial de Burgos, Archivo histórico provincial de Zaragoza, Archivo Municipal de Briviesca, Archivo Municipal de Vitoria, Archivo Municipal de Zaragoza, Archivo Universidad de Valladolid, Alonso y Gloria, Álvaro Alonso, Beatriz Jiménez, Biblioteca Pública de Burgos, Conrado Vilanou, Delphine Crespo, Isaac Rilova, Javier Martinez, José Luís García Nevares, Laura Fraile, Manuel Yuste, Mon Marquès, Placid Garcia Planas, Pedro Barruso, Santos Sanpedro, Ramón Sauló, Rosa Bartolomé, Víctor Pardo, ....

 

Referencias

Citadas en el texto


1. Junta Depuradora del magisterio de Burgos (1937-1940) Expediente depuración del maestro Antonio Benaiges Nogués, Ministerio de cultura y deporte. Archivo General de la Administración. Fondo Ministerio de Educación, IDD (05)001.030, caja 32/12435.

2. Entrevista al sr. R.M., 2010.

3. Saez, Demetrio. (10 noviembre 1936) Barbàrie Feixista. Full de defensa local de Vilanova i La Geltrú.

4. Gordo, Florentino. (Julio 1936) Carta manuscrita. Archivo militar de El Ferrol.

5. Entrevista a Jesús Carranza. 2010 y Felisa Viadas (2012).

6. Saez, Demetrio. (10 noviembre 1936) Barbàrie Feixista. Full de defensa local de Vilanova i La Geltrú.

7. Manuel Cañada, (2018) Las fosas de la Transición: los pioneros extremeños de la memoria, El salto diario.

8. Esta persona ha preferido que su nombre no aparezca en esta publicación.

9. El corresponsal del Briviesca. (25 de julio de 1936) El movimiento nacional en Briviesca. El Castellano. Burgos.

10. El corresponsal del Briviesca. (29 de julio de 1936) El movimiento nacional en Briviesca. El Castellano. Burgos.

11. García Nevares, José Luís, (117) Año: 2003, Élites y poder local en un núcleo semi rural castellano durante la crisis del Estado. (Briviesca 1931-1939). Tesina no publicada. Consultable Biblioteca Municipal de Briviesca.

12. MONTERO GUTIÉRREZ, Juan, ALBERDI DÍEZ, Paula, ALBO BASURTO, Sandra y GARCÍA RE-DONDO, Natalia. (2017). (187) "Aterrados, sacados y (des)enterrados: una mirada arqueológica a los paisajes del terror caliente de 1936 en tierras de Castilla, Arqueología del conflicto". Revista Otarq: otras arqueologías. Madrid.

13. Majuelo Gil, Emilio, Navarra 1936: De la esperanza al terror. Editorial ALTAFFAYLLA. Tafalla.

14. Ruiz Vilaplana, A.: (130) Año: 1937. Doy fe… Un año de actuación en la España nacionalista. Editorial Imprimirie Coopérative Étoile. Paris.

15. MONTERO GUTIÉRREZ, Juan, ALBERDI DÍEZ, Paula, ALBO BASURTO, Sandra y GARCÍA RE-DONDO, Natalia. (2017). (187) "Aterrados, sacados y (des)enterrados: una mirada arqueológica a los paisajes del terror caliente de 1936 en tierras de Castilla, Arqueología del conflicto". Revista Otarq: otras arqueologías. Madrid.

16. González Calleja, Eduardo. Camisas de fuerza: fascismo y paramilitarización. Revista de historia contemporánea. Núm. 11 (1994): La militarización de la política durante la II República. Bilbao.

17. Mikelarena, Fernando, (2015) Sin Piedad. Limpieza política en Navarra, 1936, Pamiela. Pamplona.

18. Archivo municipal de Briviesca. Brivesca.

19. Sociedad de Ciencias Aranzadi (2010) Informe de exhumación de la fosa común situada en la Pedraja. Villafranca Montes de Oca. Universidad del País Vasco.

20. Actas extraordinarias de los plenos municipales. Archivo municipal de Briviesca.

21. El corresponsal del Briviesca. (14 de octubre de 1936) Briviesca. El Castellano.

22. Situada en la Plaza Mayor de Briviesca

23. “Oración de los muertos de Falange” de Rafael Sanchez Mazas. http://pares.mcu.es/ParesBusquedas20/catalogo/description/2665190

24. El corresponsal del Briviesca. (2 de noviembre de 1936) Briviesca. El Castellano. Burgos.

25. García Nevares, José Luís. (64) Año: 2003, Élites y poder local en un núcleo semi rural castellano durante la crisis del Estado. (Briviesca 1931-1939). Tesina no publicada. Consultable Biblioteca Municipal de Briviesca.

26. Expediente Personal de Arsenio Hermosilla Corral del Frente de Juventudes de Álava. Vitoria.

27. Wikipedia, https://es.wikipedia.org/wiki/Juntas_de_Ofensiva_Nacional-Sindicalista

28. Cruz Orozco, José Ignacio (520) Año: 2012. Falange, Frente de Juventudes y el nuevo orden europeo. Discrepancias y coincidencias en la política de juventud durante el primer franquismo. Revista de educación. n. 357, enero-abril 2012; p. 515-535.

29. Serna, Justo, 2007, El Espíritu Nacional https://www.uv.es/jserna/Elespiritunacional

30. Pemartin, Julián, (17) Almanaque de la primera guardia.

31. HISTORIA DE LAS JEFATURAS TERRITORIALES. CASTILLA. (2016). Web: https://lasmerindadesenlamemoria.wordpress.com/

32. Noticia. (17 abril 1936). Diario de Burgos. Burgos.

33. Hermosilla Corral, Arsenio. (21 de septiembre 1938) Camarada Isidro Saez. ¡Presente! Diario de Burgos. Burgos.

34. González Calleja, Eduardo. Camisas de fuerza: fascismo y paramilitarización. Revista de historia contemporánea. Núm. 11 (1994): La militarización de la política durante la II República. Bilbao.

35. Hermosilla Corral, Arsenio, (1932) Fuera cobardes, Boletín mensual de la Unión local de Juventudes Católicas de Gijón. Gijón.

36. El corresponsal de Briviesca. (6 de noviembre de 1936). Diario de Burgos.

37. Benaiges Nogués, Antonio, (8 de diciembre de 1935) Carta a los niños de Briviesca. La voz de la Bureba. Brivesca.

38. Hermosilla Corral, Arsenio, (15 de diciembre de 1935) Última réplica. La voz de la Bureba. Brivesca.

39. San Vicente, Mariano, (8 de diciembre 1935) Un voto en contra, La voz de la Bureba. Brivesca.

40. Hermosilla Corral, Arsenio, (15 de diciembre de 1935) Última réplica. La voz de la Bureba. Brivesca.

41. El corresponsal de Briviesca. (6 de noviembre de 1936). Diario de Burgos. Burgos.

42. Entrevista a Jesús Carranza. 2011. Brivesca.

43. Francisco Espinosa Maestre, La justicia de Queipo. Centro andaluz del libro, Sevilla. 2000.

44. Expediente personal de Arsenio Hermosilla (1962) secretario provincial del Frente de juventudes. Vitoria.

45. Entrevista a Felisa Viadas ( 2013) Zaragoza.

46. Patricio Redondo. (1 enero de 1937) Escola Proletària. Òrgan de la federació catalana de treballadors de la l’ensenyança. Barcelona.

47. Listado confeccionado gracias a los listados de los trabajos de José Luís García Nevares, Rafael Martínez Martínez, José Antonio Abella y datos propios.


Bibliografía consultada




CRUZ OROZCO, José Ignacio. (2012). "Falange, Frente de Juventudes y el nuevo orden europeo. Discrepancias y coincidencias en la política de juventud durante el primer franquismo". Revista de Educación. España.

GARCÍA NEVARES, José Luís. (2003). Élites y poder local en un núcleo semirrural castellano durante la crisis del Estado. (Briviesca 1931-1939). Tesina no publicada. Consultable Biblioteca Municipal de Briviesca.

RUIZ VILAPLANA, A. (2012). Doy fe… Un año de actuación en la España nacionalista. Espuela de Plata, Sevilla.

MONTERO GUTIÉRREZ, Juan, ALBERDI DÍEZ, Paula, ALBO BASURTO, Sandra y GARCÍA REDONDO, Natalia. (2017). "Aterrados, sacados y (des)enterrados: una mirada arqueológica a los paisajes del terror caliente de 1936 en tierras de Castilla, Arqueología del conflicto". Revista Otarq: otras arqueologías. Madrid.

PEMARTIN, Julian, (1940). Almanaque de la primera guardia. Editora nacional. Madrid.

RIVERA, Antonio. (2009). Dictadura y desarrollismo. El franquismo en Álava. Ayuntamiento de Vitoria.

Cap comentari:

Publica un comentari a l'entrada